LAS CRUZADAS Y LOS TEMPLARIOS
En dos siglos Occidente envía a Tierra Santa 8 cruzadas, lo que arroja un promedio de una cada 25 años. Cada una de estas expediciones militares permanecía en Palestina dos o tres años y luego regresaba. La mayoría de los caballeros se limitaba a cumplir su voto y volvía a su tierra. Desde el punto de vista militar, el ejército del Reino Latino era algo así como un ejército de voluntarios libres de abandonar el servicio cuando desearan. Sus fluctuaciones numéricas por lo tanto debían ser considerables. Era indispensable pues una fuerza permanente, estable, que asegurara la coherencia espacial y temporal de las armas cristianas, para poder trazar planes estratégicos de cierta envergadura. Es de imaginar que el enemigo estaba permanentemente atento a los cambios que pudieran producirse en el campo occidental y a aprovecharlos en su propio beneficio. Es fuerza debía ser de índole moral, capaz de representar debidamente los ideales fundamentales de la Cristiandad. Porque la historia ...