LA RELIGIÓN Y LA MAGIA
La religión, que supone que el universo está regido por agentes conscientes a quienes puede persuadirse para que modifiquen sus propósitos, se halla en un antagonismo fundamental tanto con la magia como con la ciencia, porque ambas creen que el curso de la naturaleza no está determinado por las pasiones o caprichos de seres personales, sino por leyes inmutables que actúan mecánicamente. Es cierto que en la magia esta creencia es implícita y en la ciencia es explícita. También es cierto que la magia trabaja frecuentemente con espíritus que son agentes personales como los de la religión, pero siempre lo hace en forma apropiada, como si fueran seres inanimados, lo cual los limita u obliga, a diferencia de la religión, que trata de conciliarlos o propiciarlos. La magia cree así que todos los seres personales, humanos o divinos, están sometidos, en última instancia, a fuerzas impersonales que rigen todas las cosas, pero que pueden ser utilizadas por alguien que sepa conducirlas a trav...