PÍO BAROJA Y SU AMIGO SUIZO PAUL SCHMITZ
Por este tiempo (fines del siglo XIX) se presentó en Madrid un suizo que se hizo amigo mío, Pablo Schmitz, de Basilea. Schmitz vino a Madrid para restablecerse de una enfermedad pulmonar, y pasó tres años entre nosotros. Había estudiado en Suiza y en Alemania, y había vivido mucho tiempo en el norte de Rusia. Tenía el conocimiento de los dos países para mí, entonces, más interesantes de Europa. Pablo Schmitz era un hombre tímido y, al mismo tiempo, audaz. Había llevado una juventud agitada. Con él hice algunos viajes. Estuvimos en Toledo, en El Paular, en las fuentes del Urbión. Años más tarde hicimos los dos excursiones por Suiza, Alemania y Dinamarca. Paul Schmitz En 1937 estuve viviendo unos meses en su casa de Basilea. Schmitz fue para mí una ventana abierta a un mundo no conocido. Tuve con él largas conversaciones acerca de la vida, la literatura, la filosofía y del arte. En el monasterio de El Paular solía leer Schmitz en voz alta una correspondencia de Nietzsche. Var...