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FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN Y LA SENSIBILIDAD HISTÓRICA (2ª parte)

  En su retiro de Batres, al que lo condujo no sólo el desfavor real sino también la natural tendencia de su ánimo, se entregó de lleno a los ejercicios del espíritu, fruto de los cuales habían sido en su juventud sus coplas y decires, y fueron ahora las severas reflexiones históricas y morales. De esta época son las obras que interesan para este estudio: los LOORES DE LOS CLAROS VARONES DE ESPAÑA y las GENERACIONES Y SEMBLANZAS. A través de esas dos obras, nacidas de una misma voluntad, aunque distintas en su forma y en su estructura, el investigador de las ideas puede explorar la actitud de Guzmán frente a los problemas capitales que definen y precisan la crisis de su tiempo. La suya no es una personalidad vulgar, que no posee otro valor que el de un mero testimonio. Por el contrario, es un espíritu particularmente complejo que enriquece e interpreta los fenómenos que contempla y vive. Espíritu culto y refinado, de tradición nobiliaria, dotado de una aguda penetración para discri...

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN Y LA SENSIBILIDAD HISTÓRICA

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  La sensibilidad histórica se afina con el continuado ejercicio de la observación del proceso histórico social; pero es imprescindible cierta aptitud previa que oriente acerca de las líneas hacia las cuales es preciso dirigir la atención, sin lo cual sólo es posible marchar a la zaga de quienes son capaces de orientarse o permanecer perdido irremisiblemente. Es justamente esa aptitud la que parece florecer en los momentos de crisis históricas. La crisis estimula el afán de filiar su origen, su significado y su trascendencia. Y por esa vía se interna el espíritu en el campo de los problemas históricos hasta trascender de las primitivas y limitadas preocupaciones y llegar hasta una concepción de la vida histórica capaz de interpretar las graves exigencias de la hora. Esto es lo que ocurre en la crisis del siglo XV, tan fértil en observadores sagaces y en historiadores con certera visión del proceso del cual formaba parte el presente. Por eso el examen de una concepción histórica, en...

LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA MEDIEVAL

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  Desde sus orígenes, la Iglesia ha imitado la organización del Imperio Romano. Su personaje esencial es el obispo, designado en principio por los fieles y que rige el territorio de una ciudad. Las ciudades episcopales se reúnen en provincias eclesiásticas, según el esquema de la organización administrativa imperial. Al frente de la provincia, el obispo de la ciudad más importante, la metrópolis, adopta el título de obispo metropolitano. A partir de la época carolingia se comienza a llamarle arzobispo. Algunos obispos disfrutan además de cierta preeminencia ligada a la calidad de su sede. Roma y Constantinopla son las dos capitales del Imperio. La sede episcopal de la primera fue la de san Pedro, primero entre los Apósteles, a quien Cristo confió la misión de fundar su Iglesia. En cuanto a Antioquía y Alejandría, son los grandes ciudades de mayor prestigio de Oriente. Jerusalén, por su parte, es la Ciudad Santa de la Pasión. Así pues, a merced de las circunstancias, en los primeros...

WILLIAM MORRIS, BORGES Y TOLKIEN

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  William Morris (1834-1896) era un hombre de múltiples y prodigiosos talentos. Además de escritor y traductor de las sagas, fue un diseñador, arquitecto, pintor, artesano y ebanista notable.  En 1861 fundó una firma dedicada a la arquitectura y la decoración en la que el mismo Morris concibió y fabricó muebles, vitrales, alfombras, empapelados, entelados y tapices. La mayoría de sus diseños está basada en elementos naturales: pájaros, plantas, frutos y flores, que a menudo aparecen entrelazados formando patrones y contrastes geométricos.  En paralelo con estas labores, Morris se convirtió en un reconocido escritor y poeta. La misma fascinación por la Edad Media que lo había decidido a imitar el estilo medieval en sus obras gráficas y arquitectónicas lo llevó a intentar reconectar a Inglaterra, en el ámbito literario, con su pasado germánico y sajón, olvidado a partir de la conquista normanda. A tal fin, Morris estudió escandinavo e inglés antiguo y publicó traducciones d...

LA CRISTIANIZACIÓN DE LOS "BÁRBAROS"

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  Los pueblos "bárbaros" que se apiñan a las puertas del Imperio romano desde finales del siglo II no son del todo ajenos a su civilización y mantienen en muchos aspectos largas relaciones con él.  Para contenerlos cuando se vuelven una amenaza, los emperadores no dudan en concertar alianzas con algunos jefes, en asentar algunos grupos en el mismo territorio del Imperio o en acogerlos en el ejército.  Soldados y oficiales de origen "bárbaro" pueden así hallar su sitio en el corazón del Imperio, y realizar en él carreras brillantes en virtud de los partidos que abrazan. El caudillo franco Arbogasto domina un tiempo Occidente y, junto con el usurpador Eugenio, apoya más bien una reacción pagana.  Por su parte, el vándalo Estilicón sirve al emperador cristiano Teodosio, y asegura después la tutela de sus hijos y sus sucesores. Muchos conocen, pues, los debates religiosos del Imperio. Participan en ellos y en ellos encuentran un camino de asimilación. Desde el siglo IV,...

LAS CURACIONES MILAGROSAS EN EL ANTIGUO EGIPTO

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  Los egipcios contaban con los "terapeutas", como los llama Arnobio, que practicaban curas por medio del "magnetismo" y de la "sugestión"; acaso también por otros medios. El "papiro mágico" llamado "de Harris", conservado en Londres, escrito en lengua hierática 3000 años antes de Cristo y traducido por Chabas en 1860, registra con toda claridad los procedimientos de esas curaciones. Pero las curaciones maravillosas eran practicadas sobre todo en los templos. En primer lugar, en los consagrados a Isis y Serapis, que eran magníficos santuarios objeto de peregrinaciones. Los más célebres y frecuentados eran los de Menfis, Canopo, Alejandría, Busiris y Abydos. Diodoro de Sicilia, al hablar de Isis, dice que los egipcios hacían notar cuántas curaciones obtenían los que la imploran, y agrega: "Se vanaglorian de demostrarlo, no por medio de fábulas, como los griegos, sino por hechos constantes. En efecto, dicen, todos los pueblos del mun...

LA CIUDAD MEDIEVAL (2ª PARTE)

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  El centro de la ciudad lo ocupaban los edificios públicos, especialmente la catedral o iglesia mayor y la Gran Plaza, o "Plaza Mayor", que servía de lugar de encuentro o de espectáculos y celebraciones multitudinarias. En torno a ese núcleo o centro urbano se ubicaban los palacios o casonas de los patricios urbanos, generalmente aristócratas y caballeros, pero también (sobre todo, desde el siglo XIII) burgueses enriquecidos. Cuanto más se alejaban del centro, los barrios eran más pobres, descuidados y sucios, de calles más estrechas, y en los arrabales fuera de las murallas vivían los grupos urbanos más miserables y desamparados. La morfología de las ciudades medievales era así porque sólo a veces coincidían con las antiguas ciudades romanas, y muchas fueron de fundación estrictamente medieval, bien por razones de trabajo feudal en las tierras encomendadas, bien por conveniencias defensivas del territorio, o por intereses mercantiles en los cruces de caminos y rutas. Los hi...