LA PIEDRA FILOSOFAL
Para un gran número de alquimistas el trabajo de la Naturaleza jamás tenía fin. Los metales, tras sufrir una transformación, se convertían de nuevo en metales comunes, en círculo constantemente infinito que simbolizaban en la serpiente mordiéndose la cola, la Ouroboros, a menudo representada como un dragón alado. Pero todas estas teorías debían ponerse a prueba. Y esta prueba siempre era negativa. A causa de estos fracasos, y aproximadamente en la mitad del siglo XII, hubo una nueva teoría: para poder realizar la transmutación de los metales sería necesario hallar cierto agente: la LAPIS PHILOSOPHORUM, la piedra filosofal. Se suponía que cuando esta piedra entrara en contacto con los metales fundidos los transformaría en oro. La piedra filosofal no era una invención de los alquimistas europeos de la Edad Media. Se la encuentra ya en una obra del sabio árabe Khalid ibn Jazid (635-704), quien decía: "Esta piedra une en sí misma todos los