BORGES, EL ENSAYISTA
Al pasar de los poemas de la década del '20 a los ensayos que Jorge Luis Borges escribía por esas fechas, lo primero que llama la atención es el cambio de tono, hasta el punto de que, no obstante la semejanza de las ideas y de numerosos rasgos estilísticos, nos da la impresión de que habla una persona distinta.
En los ensayos brillan la ironía mordaz y el arte de la injuria del polemista, que contrastan con el tono elegíaco y desapegado de FERVOR DE BUENOS AIRES, donde aquéllos apenas asomaban.
Esta diferencia confirma que la voz del sujeto textual se corresponde con un registro estilístico, y apunta aquí a otro Borges, a la vez tan sincero y artificioso como el de la poesía.
Sin embargo, aquí también resulta llamativo, de manera más inesperada que en el caso de la poesía, el fuerte componente autor-referencialista o incluso autobiográfico, que se manifiesta de muchas maneras.
Robin Lefere: BORGES ENTRE AUTORETRATO Y AUTOMITOGRAFÍA
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