BORGES Y SUS ÍNTIMOS RECUERDOS
Cuatro libros sujetan el alma y la creación de Jorge Luis Borges a su Buenos Aires. Son FERVOR DE BUENOS AIRES, LUNA DE ENFRENTE, CUADERNO SAN MARTÍN y EVARISTO CARRIEGO.
En una dedicatoria que le agregó a FERVOR DE BUENOS AIRES años después, retorna a la fuente misma de su ser, a su madre:
"A Leonor Acevedo de Borges. Quiero dejar escrita una confesión, que a un tiempo será íntima y general, ya que las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos. Estoy hablando de algo ya remoto y perdido, los días de mi santo, los más antiguos. Yo recibía los regalos, y yo pensaba que no era más que un chico, y que no había hecho nada, absolutamente nada, para merecerlos. Por supuesto, nunca lo dije. La niñez es tímida. Desde entonces me has dado tantas cosas y son tantos los años y los recuerdos.
Padre, Norah, los abuelos, tu memoria y en ella la de los mayores -los patios, los esclavos, el aguatero, la carga de los húsares del Perú y el oprobio de Rosas-; tu prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos; las compartidas claridades y sombras, tu fresca ancianidad, tu amor a Dickens y Eça de Queiroz; Madre, vos misma.
Aquí estamos hablando los dos, y todo el resto es literatura, como escribió, con excelente literatura, Verlaine".
Los relatos maternos sobre el coraje de los antepasados; todo lo que Borges tuvo que soportar en la escuela de la calle Thames, en la que hubiera querido disponer de esa serenidad plástica que se atribuía a los cuchilleros porteños y que él transformó en una mitología del barrio Norte, sin comprender que, en su interior, esos aplomados guapos dominaban angustiosas tempestades de miedo; lo llevaron a escribir su primer relato de valentones, al que llamó HOMBRES PELEARON.
La fidelidad a las primeras impresiones, ya que el barrio de Palermo y por lo menos un par de amigos de la casa de los Borges gustaban de contar esas cosas, con olvido total de las profundidades psicológicas de esos orilleros y su obligación, para subsistir como bravucones de comité, que era hacer lo que comúnmente se llama pata ancha, es puesta de relieve por él mismo, cuando dice que estaba tratando de contar una historia puramente argentina de una manera argentina. Y que esa historia la había contado y vuelto a contar con pequeñas variaciones, desde entonces. Se trata de un duelo sin motivo, por el solo hecho de mostrar coraje.
Ulyses Petit de Murat: BORGES. BUENOS AIRES
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