EL GRIAL, WAGNER Y LA TRADICIÓN

 

Nuestro fin no ha sido el de incrementar la numerosa serie de los ensayos critico-literarios sobre los temas aquí tratados.

En este campo, nuestro libro, como máximo, podrá tener un valor en cuanto demuestra la fecundidad del método que, opuesto al de las corrientes académicas, hemos llamado "tradicional".

Una finalidad más importante ha tenido la comprobación de la naturaleza del contenido espiritual de la materia examinada. A tal respecto, el presente libro enlaza con las restantes obras escritas por nosotros con la intención de denunciar las deformaciones experimentadas por las doctrinas y los símbolos tradicionales por obra de autores y corrientes de los tiempos modernos.

En el curso de nuestra exposición hemos aludido, por ejemplo -en lo concerniente al ciclo del Grial-, a la falsificación del espíritu y de los temas del mismo, debida a Richard Wagner.

Y se ha llegado al punto de que, si el gran público sabe algo del Grial, de Parsifal y del resto, lo sabe únicamente en relación con el modo arbitrario, resumido y misticizante con el que la ópera musical de Wagner ha presentado la saga, a base de una fundamental incomprensión.

Incomprensión, que por lo demás, ha demostrado también, en la utilización de muchos temas de la antigua mitología nórdico-germánica, en su "Anillo de los Nibelungos".




Lo mismo podemos decir acerca de las interpretaciones de un determinado espiritualismo que, influido también a menudo por el wagnerianismo y carente de todo serio y directo conocimiento de las fuentes, ha asumido dilentantescamente el ciclo del Grial en los términos de un presunto "esoterismo cristiano", entretejido con fantasías de toda índole, en grupitos y conventículos.

Por el contrario, nosotros hemos mostrado que los temas fundamentales del Grial son no cristianos y precristianos, y hemos visto con qué orden tradicional de ideas tienen conexión.

En el ciclo del Grial, los elementos cristianos son sólo secundarios y de pretexto. Derivan de un intento de adaptación que jamás ha logrado llevar a cabo cuanto afirma una sustancial heterogeneidad de inspiración.

Lo mismo que en otros casos, también en éste ha de considerarse carente de todo fundamento el esfuerzo por fabricar un inexistente "esoterismo cristiano".


Julius Evola: EL MISTERIO DEL GRIAL




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