SAMAIN. EL FIN DE AÑO CELTA
Una de las cuatro grandes celebraciones entre los antiguos celtas es la de Samain, que señalaba el fin del año. Fue tan importante en la Galia como en las Islas Británicas. No sabemos de forma directa a quién estaba dedicado.
No obstante, en THE INTOXICATION OF THE ULSTERMEN existe una referencia a una "casa de hierro" en la que Cuchulain y otros dos hombres del Ulster son encerrados durante el Samain por sus enemigos de Connaught con la intención de abrasarlos vivos. Escapan gracias a la fuerza sobrehumana de Cuchulain.
En una narración escocesa, el iracundo Conan acorrala a un grupo de mujeres que le han enfurecido y las encierra en una cabaña a la que luego intenta prender fuego.
Ambos relatos guardan mucha similitud con los mitos que rodean al oficio de herrero, propios de muchas culturas.
Podemos conjeturar que Samain era el festival o festividad de los muertos, el momento en que los moradores de los sidhs (*) se mezclaban con los vivos y trataban de atraerlos con engaños hasta el Más Allá.
Fue en Samain cuando apareció la mujer que sedujera a Connle, haciéndole cometer la fatal equivocación de probar la manzana mágica que le ofrecía, imposibilitando su regreso al Mundo Mortal.
El tabú de comer alimentos del Inframundo también está presente en la leyenda griega de Perséfone. Que la idea no es exclusiva de los indoeuropeos queda demostrado por el hecho de que encontramos el mismo tabú no sólo en el Kalevala finlandés, sino en lugares tan lejanos como la Melanesia y en diversas tribus indígenas de América del Norte.
Los peligros que acechaban a los vivos en Samain no provenían solamente de los sidhs. Ciudades, como la bretona Ker-Ys, emergen del fondo del mar y por toda la costa de los territorios celtas abundan las leyendas sobre ciudades sumergidas.
Un relato bretón cuenta que la adorables Soutbinnen daba ruidosas fiestas en su casa, a orillas del mar, de donde sus invitados nunca volvían y cómo, mucho tiempo después, se descubrió un túnel excavado desde la casa hasta las profundidades del mar.
En cuanto a la fecha de celebración de Samain, podemos vislumbrarla estableciendo una analogía con la tradición popular. La más obvia es la fecha del 5 de noviembre, con sus hogueras y sus fuegos artificiales relacionados con el sacrificio.
Como ocurre en los países del norte de Europa, con los Troncos de Navidad, las familias de las islas iban a los bosques, talaban un árbol previamente escogido, podaban las ramas y arrastraban el tronco hasta las casas. Después, durante la última noche del año, vestían el tronco con ropas viejas y lo quemaban, llamando a esto "el fin del año viejo".
La víspera de Todos los Santos se celebra en Escocia el 11 de noviembre, fecha que podría corresponderse con el Samain del calendario antiguo. Nuevamente, el festival se caracterizaba por las enormes hogueras, preferentemente encendidas sobre los montículos de los enterramientos, sobre los sidhs.
También en Irlanda prendían hogueras y en un caso concreto -muy en la línea del Beltaine- se apagaban los fuegos de turba para volverlos a encender al día siguiente.
Más difícil resulta aclarar la cuestión de a quién estaba dedicado el Samain, aunque la literatura vernácula ofrece varios indicios que relacionan a In Dagda con este festival. Caer Ibormeith -de quien está enamorado su hijo Oengus mac Oc- se transforma de ser humano en cisne durante el Samain, y ofrece a éste sus favores a condición de que también él se convierta en cisne.
Como el propio In Dagda se empareja con la Mórrigan en la misma estación, De Vries sugiere que tal vez el festival celebrara los acoplamientos divinos.
Un poema de la métrica Dindsenchas describe a un ídolo llamado Cromm Cruaich a quien Mag Slecht (condado de Cavan) se sacrificaban niños cada Samain hasta que San Patricio puso fin a tal práctica. El ídolo representaría a In Dagda.
El poema del Dindsenchas dice que el propósito de los sacrificios de sangre ofrecidos a Cromm Cruaich era asegurar la provisión de cereales y de leche.
Ward Rutherford: EL MISTERIO DE LOS DRUIDAS
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(*) En la mitología céltica, sidh (sídhe, en irlandés antiguo) hace referencia a un pueblo sobrenatural, que suele asociarse con las hadas o los elfos. También indica sus moradas, ubicadas en colinas o montículos. Tales seres son considerados ancestros, espíritus de la naturaleza o, incluso, deidades.

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