LOS ORÍGENES TRANSPACÍFICOS DE LAS CIVILIZACIONES PRECOLOMBINAS (3ª parte)

 Veamos algunos ejemplos de las relaciones culturales y las migraciones de pueblos que están en la base de estos hechos y con los cuales resumo mis investigaciones y descubrimientos en estas áreas. 

La Civilización Minoica en el Océano Indico, ¿y en América? Cuando leí por primera vez sobre la Civilización Minoicа о cretense, a los veinte años, me sorprendió su alto desarrollo. 

Varios años después advertí en el arte cretense ciertos rasgos hindúes difíciles de explicar. Todos los autores están de acuerdo en que los cretenses no salieron del Mediterráneo, Se los hace llegar hasta España, e incluso solo hasta Sicilia. 

Nadie ha supuesto, que yo sepa, que se aventuraron por el Mar Rojo y llegaron a la India. El primer rasgo que me permitió vincular esta civilización con la de la India, fueron las tres plumas de Bavoral que adornan la cabeza del Príncipe de los Lirios, en una pintura mural del palacio de Cnossos. 

Son iguales a las que aparecen sobre la cabeza de un caballo de un faraón pintada hacia el 1500 a. C. Ésta fecha la hace muy poco posterior a la pintura cretense. 

Ocurrió que había estudiadо a bastante zoología, y sabia que los pavos reales eran originarios de Indochina y se habían difundido por la India, y de allí tenían que haber llegado esas plumas.

La vía posible parecía ser desde la India por mar hasta el Golfo Pérsico, y de allí por tierra y luego por mar hasta Creta y Egipto. Estamos un poco antes del 1500 a. C., y no se acepta que los fenicios pudiesen haber llegado a la India por entonces. 

Tiempo después me fijé en la pintura minoica de un mono, su aspecto no era africano sino hindú. A continuación vino la pintura cretense llamada "Pájaro Azul".  Su aspecto parece el de un Ave del Paraíso, solo existentes en Nueva Guinea. 

Luego, las cosas se complicaron más al leer a Walter Krickeberg en su Etnología de América (México 1946) se refiere a cierta la cerámica panameña cuyo elegante estilo recuerda la cerámica cretense Kamares. 

De paso, recordaré que las telas teñidas de púrpura se usaron en Creta y Fenicia, y en todas las costas centrales del Pacifico americano, desde el centro del Perú hasta el sur de México. 

Eso me llevó a pensar en la vía del Mar Rojo y del Océano Indico, pеro había que probarlo.

En ese estado estuve un tiempo hasta que me di cuenta de que la solución la había visto en el primer libro que leí sobre Creta. Allí ya había una prueba indiscutible de que los cretenses habían navegado por el Océano Indico. 

En efecto, ya en ese libro había una cerámica con la representación del molusco llamado nautilus. Esa figura es muy común en las pinturas marinas cretenses. 

El nautilo es un ammonite, animales fósiles desaparecidos junto con los dinosaurios, con excepción del nautilo. Se trata de una especie de pulpo con ocho brazos y con concha como un caracol. 

Naturalmente no existe en el Mediterráneo y sí en el Océano Indico, donde está representado por una especie. 




Acostumbra a inflar y levantar sus varios brazos, los cuales como si fueran velas le sirven para dejarse arrastrar por el viento sobre las aguas. 

El naturalismo con que está representado sólo puede ser producto de la observación directa pues ni egipcios ni fenicios pintaron nunca un nautilo por lo cual no puede ser una copia. 

Los cretenses deben haber llegado al Indico y quizá mucho más adelante. Estamos entonces ante una navegación comercial absolutamente desconocida hasta el momento, y no puede ser la única. 

Es conocido el hecho de que en Egipto, en época predinástica, la obsidiana (vidrio volcánico) de Anatolia llegaba a Egipto por vía terrestre, pues se han encontrado abundantes restos en el camino. 

Pero la obsidiana de Anatolia occidental es distinta, y también llegaba a Egipto hacia el 7.000 a. C., y no hay restos de ella por el camino terrestre. Por lo tanto, se acepta que llegó por mar. 

Casi del otro lado del mundo, la agricultura de Indochina llegaba a Taiwan naturalmente por mar. 

Estos hechos de mucho tiempo conocidos se toman con toda naturalidad para el Viejo Mundo, pero cuando aplicamos el mismo método de comparación para traslados de materiales o técnicas o personas hacia el continente americano se levanta cierta resistencia, siempre con el sentidо de concebir a América como totalmente aislada del resto del mundo hasta la gran apertura que es obra de los europeos modernos. 


Dick Edgar Ibarra Grasso 

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