LOS ORÍGENES TRANSPACÍFICOS DE LAS CIVILIZACIONES PRECOLOMBINAS (4ª parte)

 

Las notables esculturas de la Isla de Pascua han llamado intensamente la atención desde su descubrimiento. Se caracterizan por tener un arte propio distinto del resto de la Polinesia. 

Son estatuas que tienen en promedio una altura de unos siete metros (hay una de veinte en la cantera original, pero ella no llegó a ser movida). 

Lo que me interesa aquí es ver si hay alguna relación entre su arte y el arte de algún otro lugar. Eso no ha sido logrado hasta ahora, aparte de vagas relaciones con las islas Marquesas, y las fantasías de relación con Tiahuanaco de Thor Heyerdahl. 

Veamos la ilustración adjunta, tomada de El Correo de la Unesco, Mayo, 1965, foto de Gisela Freund. 

Se trata de una cerámica del Occidente de México, de una cultura que floreció entre el 300 y el 900 d. C., según texto adjunto. Se ven dos mujeres mexicanas que parecen estar tocando un tambor pero me parece más probable, como dice también el texto, que están fabricando el papel usado por los aztecas y mayas. Por la técnica usada se trata de papiro. 

En este caso, lo importante es el modelado de las cabezas y caras de las mujeres, tan semejantes a las de la Isla de Pascua que no es necesario insistir en ello. No es una pieza única. 

En la obra  titulada The Shaft Tomb Figures of West Mexico de Hasso Von Winning  (publicada por el Southweste Museum, Highland Park, Los Angeles, 1974, ilustrada con 355 fotografías de piezas de cerámica) se, representan seres humanos de todos los grupo sociales, que incluso se reúnen en escenas. Algunas piezas representan animales. Todas 3 7 las piezas provienen de tumbas. 

El autor no hace comparaciones. La antigüedad general que asigna a estos objetos es de entre el 200 a. C. y el 500 d. C.

 La relación artística es evidente, pero surge la pregunta: ¿De dónde a dónde? La pregunta no está bien planteada: el arte que estoy tratando no vino a América desde la Isla de Pascua, ni fue allá desde el Occidente de México. 



El que no vino desde la Isla de Pascua es fácil de ver: su principio, desarrollo y final en México es anterior a su aparición en la Isla de Pascua.

 En efecto, la Isla de Pascua parece haber sido poblada por dos migraciones. La primera, unos pocos siglos después de Cristo -orejas cortas- y la segunda, al final del primer milenio -orejas largas. 

La primera, apenas comenzada a conocer en su arte, tiene el arte más común polinesio y la segunda trae ya totalmente desarrollado el arte de las grandes estatuas. 

El lugar de origen de ese arte es desconocido, pero se supone Indonesia. Supongo que los orejas largas trajeron ese arte en forma de estatuillas de madera que desaparecieron con el tiempo, pero antes de desaparecer ya habrían comenzado a ser copiadas en piedra y en gran tamaño, pues no quedan muestras intermedias en piedra. 

Aclaro que toda la cultura polinesia, que llega a Polinesia unos siglos antes de Cristo, está muy empobrecida con respecto a su territorio madre: Indonesia, Indochina o incluso las costas del sur de China. 

En origen ha sido una cultura desarrollada p partir de una cultura de la Edad del Bronce, pero al ir a lugares en donde no existían metales, los perdió. También perdió la cerámica, que llegó con ellos, pero luego fue abandonada, lo mismo que el tejido. 

Para averiguar el origen de esta civilización habrá que dedicarse al estudio intensivo de las formas mexicanas, donde la cerámica y los tejidos se conservaron, pero no los metales aunque si hay formas de cerámica que copian vasijas metálicas que no existen localmente, y lo mismo cascos y mazas de guerra de formas metálicas, ya copiadas en piedra, hechas en las figuras que representan guerreros. 

El último lugar de origen tiene que estar hacia el sur de Filipinas o el norte de Borneo y Célebes, zona que puede relacionarse con el origen de las lenguas polinesias, que forman parte de la familia Austronesia o Malayo-polinesia. 

Además, la región del sureste asiático de donde llegó un resto de la cultura tratada a la Isla de Pascua, y que en época anterior emigro a América en forma mucho más completa, tuvo que formarse por muchas influencias distintas y recibir también otras posteriores, más desarrolladas, ya que en buena parte era zona de transito comercial. 



 No encuentro un solo rasgo físico ni cultural chino en la civilización olmeca. Rasgos indudablemente chinos aparecen en América pero mucho más tarde, cuando China conquista el sur del actual Estado chinos, poblado por pueblos de origen distinto, hoy chinizados casi todos. 

En las figuras humanas en cerámica Nazca aparecen sí rostros chinos.

 Ahora se trata de presentar algo imprevisto: una difusión terrestre de los olmecas que llega hasta la Argentina y Chile. Aclaro que se supоne que los olmecas no pasaron de Guatemala, con algunas piezas llegadas por comercio hasta Costa Rica. 

 Si comparamos la cultura de la isla de Pascua con la occidental mexicana, la forma pascuense está terriblemente empobrecida sobre lo que debe haber sido en origen, y lo mismo debe ocurrir en la mayoría de las emigraciones a lugares lejanos.

La razón es sencilla, las culturas tienen su base en los maestros especializados en cada oficio y conocimiento, y en una emigración, aunque se procure llevar siquiera un maestro de cada arte, basta que alguno fallezca en el viaje o poco después para que su arte desaparezca. 

La cultura del Occidente de México se acepta como un derivado posterior y marginal de las culturas arcaica y olmeca, pero es indudable allí un nuevo aporte que trajo el arte de las cabezas y caras de tipo Isla de Pascua, y ese arte es en México donde nos muestra sus más importantes desarrollos culturales. 

Existe aquí un hecho de fundamental importancia: a México y América Central es evidente que no llegó ningún fundidor de metales, y que el tal tuvo que ser copiado o reproducido en cerámica y piedra, madera incluso, y que esa situación se mantuvo hasta que llegaron allí aportes sudamericanos.

 Existen aquí dos temas fundamentales de estudiar: la metalurgia y la arquitectura. 

Las pirámides americanas tienen todas una plataforma superior y un templo, las egipcias terminan en punta, por lo cual no se puede hacer una comparación directa; pero las pirámides elamitas (sudeste de Persia, costa del Golfo) y las más antiguos de la Mesopotamia tenían cuatro escaleras y plataforma, como las más comunes americanas, y como las de Ceylán (más altas que anchas en la base, como las de Tikal).

Las de Indochina e Indonesia se hicieron durante mucho tiempo de adobe, como las mesopotámicas, y en época posterior a las americanas recién comenzaron a hacerse de piedra (Java, Champa, Kmer).  Heine -Geldern indicó que eso podría ser un REFLUJO americano. 

Siguiendo con la arquitectura, los Baños Rituales, infaltables en los templos de Egipto y la India, en la región Andina son interpretados actualmente como Patios Hundidos, como en Chavín y Tiahuanaco. 

No digo que continuasen siendo "baños", pero sin estar llenos de agua, podían servir para purificaciones semejantes con agua de vasijas. 

En cuanto a las puertas trapezoidales incaicas hay algo de ellas en Egipto y la costa levantina del Mediterráneo, y bastante más en Grecia, en Atenas, por lo cual se las llama "Puertas Aticurgas" (del Ática). 

 Vuelvo a la metalurgia. La primera metalurgia fue de oro y cobre nativo, sin fundición, trabajado a martillo y eso es anterior a la cerámica de vasijas. 

 América del Sur parece haber llegado algún maestro fundidor de joyas de oro en época muy temprana, ya que algo de eso ha sido encontrado en el centro del Perú y en Ecuador, pero su gran manifestación estaría en el Valle del Cauca, en Colombia, en las figuras humanas en oro del llamado Tesoro de los Quimbayas, que serian anteriores al 1500 a. C.

Las piezas del Perú y Ecuador superan esa fecha ya que corresponderían directamente al 2000. 

 En Perú y Ecuador hay primero copias en piedra de hachas egipcias de la XII Dinastía, pues entonces no llegó un metalúrgico. Esto se daría hacia el 1800 a. C.

Luego, hacia el 1000 a. C., aparecen las cabezas de mazas en estrella, pero сopiadas en piedra. Recién hacia el 500 a. C. habrían llegado a las costas del Ecuador metalúrgicos de manifiesta derivación fenicia y con mucho de la metalurgia egipcia. Las hachas de piedra de tipo egipcio se hicieron entonces de bronce (latón al principio, todavía no descubrieron el estaño boliviano), luego de bronce verdadero, lo mismo las hachas rompecabezas en estrella. Aparecen los tupu o alfileres para prender las mantas, cuya forma es de origen caucásico, pero sus grandes difusores fueron fenicios; las grandes planchas para cubrir los muros, de oro, aparecen antes de los incas en Lambayeque, lo mismo que puntas de lanza erizadas, que en el Viejo Mundo solo son de hierro. 

Es mi intención aquí, más que entrar en detalles, referirme a la verdadera prehistoria (mejor diría, Parahistoria) de América y sus relaciones con las viejas civilizaciones del Mundo Antiguo, al ser obligatorio aceptar las relaciones transpacíficas (incluso transatlánticas), por el hallazgo de la cocaína, por ejemplo, en las momias egipcias. 

La barrera que aislaba las culturas indígenas se ha derrumbado, como el Muro de Berlín.


Dick Edgar Ibarra Grasso 

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