LA RAZA PÁMPIDA EN EL LITORAL ARGENTINO
Carecemos aún de restos óseos atribuibles a los antiguos querandíes, por más que las descripciones de los cronistas no permitan dudar de su atribución a la raza pámpida.
Con respecto a los charrúas, que habitaban fundamentalmente el Uruguay, pero que también pasaban a Entre Ríos. Eran braquicéfalos, báscamente.
Si los charrúas no eran pámpidos puros, ¿con qué raza estarían mezclados?
Todas las razas vecinas de la zona eran mesocéfalas o dolicocéfalas, de modo que no habría explicación clara.
Los charrúas no se deformaban el cráneo. Con esto tendríamos que nuestros pámpidos braquicéfalos han llegado a la región.
Pasemos ahora a la región litoral, particularmente la zona de las márgenes del Paraná desde el Paraguay hasta el río de la Plata. De toda esta región los indígenas desaparecieron tempranamente, pero los cronistas dicen que se trataba de individuos de alta estatura, de modo que su atribución general a la raza pámpida es indudable.
Existen varios trabajos que describen cráneos antiguos de esta región. Hace más de medio siglo Luis M. Torres publicó un voluminoso trabajo titulado LOS PRIMITIVOS HABITANTES DEL DELTA DEL PARANÁ, donde, entre otras cosas, da las medidas de una veintena de cráneos, casi todos masculinos, y de sus respectivos huesos largos.
La estatura indicada es de 1,68 m, para los varones, y 1,65 para las mujeres. Estos restos parecen haber correspondido a los antiguos chaná y mbeguá. La raza predominante es la pámpida. El índice cefálico es de 76,5 y la altura craneana es generalmente elevada.
La cara en normalmente alta, pero también se presentan algunas bajas.
Más recientemente Fernando Gaspary ha presentado un trabajo importante sobre esta región, titulado INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICAS EN UN CERRITO DE LA ISLA LOS MARINOS.
Esa isla se halla situada en Entre Ríos, frente a la ciudad de Rosario. Los "cerritos", como el que dio el material que exponemos, son montículos de tierra y arena de escasa elevación, algunos con base natural y aumentados artificialmente por los antiguos pobladores. En otras palabras, son conchales o sambaquíes.
El material arqueológico encontrado comprende numerosos restos de cerámica. Corresponde a los pueblos que habitaban allí poco antes de la conquista.
Los enterramientos eran abundantes. Se hallaron restos de 48 esqueletos. Desgraciadamente, la casi totalidad de ellos estaba deformada en forma tabular erecta.
La talla promedio, según los fémures medidos de hombres y mujeres, era de 1,67 m.
Esta es la primera vez que se ha señalado la existencia de deformaciones craneanas en el litoral argentino. dada su forma, tendría que tratarse de una influencia andina.
El autor clasifica a todos estos restos como de raza pámpida.
Encontramos una serie de medidas en las que podemos suponer que la abundancia de los braquicráneos en la serie de Gaspary es debida a la deformación craneana, pero no así en Torres, en cuyas series no hay deformación.
En el índice nasal llama la atención la elevada proporción de camerrinos (nariz curva) en la serie de Gaspary.
En conjunto, parece que aquí, como en los anteriores casos tratados, no hay ninguna unidad racial pámpida.
Tenemos en esa serie pre-pámpidos y pámpidos baquicéfalos y por lo menos un láguido, dolicocráneo. También aparecen algunos fuéguidos.
Dick Edgar Ibarra Graso: ARGENTINA INDÍGENA Y PREHISTORIAAMERICANA

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