BORGES Y LA LITERATURA ANGLOSAJONA
Es decir, había tratado de explicar esa literatura, casi infinita, en el breve espacio de cuatro meses, y debemos pensar en cuatro meses argentinos. En un período acribillado de feriados, aniversarios, huelgas, homenajes a Fidel Castro y demás.
Al cabo de ese término, vinieron unas discípulas a saludarme a la Biblioteca Nacional y les dije, casi por decir algo y sin mayor esperanza, que sería interesante ahora, que oficialmente habíamos concluido con la literatura inglesa, estudiar su orígenes y la forma antigua de esa lengua.
Cuando las alumnas me dijeron que sí, me quedé desconcertado. Les avisé que sabía tan poco como ellas, pero, una semana después, nos reunimos un sábado a la mañana.
Yo había conseguido un ejemplar de la CRÓNICA ANGLOSAJONA y allí encontramos una frase que fijó nuestra decisión.
Esta frase en castellano sería: "cuatrocientos veranos después que Troya, ciudad de los griegos, fue devastada".
No sé por qué esto nos impresionó tanto. Quizá fue el hecho de encontrar la antigua fábula de Troya perdida en las orillas del Mar del Norte.
Esto y el descubrimiento de que a Roma le decían Romeburg, y al Mediterráneo, Mar de los Vándalos, hizo que me enamorara de ese idioma y ahora hace cinco años que estamos estudiándolo.
Hemos recorrido muchos textos en prosa, textos que aunque escritos por reyes, guerreros y sacerdotes, tienen algo de extraordinariamente ingenuo, y poemas que son épicos, a veces, personales y casi románticos.
En primer término, entre las obras que más me gustan, está un poema épico, el BEOWULF, que sucede en tierras escandinavas, porque los sajones que invadieron Inglaterra procedían de las orillas del Mar del Norte y de las orillas del Báltico.
Luego, las elegías. En una de ellas, EL NAVEGANTE, se encuentra ya un tema que será eterno en la literatura inglesa. El del mar. Pero, sobre todo, el del horror y, al mismo tiempo, el de la misteriosa fascinación del mar. Tema que luego encontraremos en Wordsworth, Swedenborg y en Kipling.
Pero hay un poema breve, acaso el último que se compuso en lengua anglosajona antes de que ésta se llenara de palabras latinas y se convirtiera en el inglés actual, o, en todo caso, el último poema que se ha conservado de aquella época medieval, que se titula LA SEPULTURA.
Está hecho de una sola imagen que en sí no es asombrosa. La idea de comparar la sepultura con una casa, con una morada.
El poeta empieza por decir: "Para ti se edificó una casa antes de que nacieras, para ti el polvo fue medido antes de que salieras de tu madre".
Luego hay unos versos que me parecen inolvidables:
"Esa casa no tiene puertas y adentro está oscuro/ y atroz es habitar ahí./ El techo de la casa no es muy alto,/ el techo toca el pecho del habitante."
En el final, el poeta dice:
"Los caminos son oscuros./ Nadie vendrá a ver al hombre cuando esté alojado en esta última habitación/ nadie irá a ver al hombre cuando esté alojado en esta última habitación/ nadie irá a preguntarle si esa casa le gusta".
Ese sería un poema extraordinario escrito en cualquier época.
BORGES, SUS DÍAS Y SU TIEMPO

Comentarios
Publicar un comentario