LA CIVILIZACIÓN DEL VALLE DEL INDO Y SU RELIGIÓN

 

Como las aglomeraciones contemporáneas de Egipto y Mesopotamia, estas ciudades se situaban en las proximidades de los grandes ríos y de las anchas llanuras fértiles, y a efectos de riego dependían de la inundación anual.

Cuando en verano se fundían las nieves de sus manantiales, podía suceder que el Indo se desbordase, y para ello las ciudades descubiertas poseían sistemas complejos de drenaje.

Algunos edificios de Mohenjo-Daro se alzaban sobre plataformas y montículos artificiales. Esta ciudad muestra un urbanismo muy avanzado, con calles amplias, saneamientos, una ciudadela y las casas dispuestas en hileras paralelas, sobre un trazado tan estrictamente "funcional" que sir John Marshall, al excavarla en 1922, la comparaba con una moderna ciudad algodonera del Lancashire.

Algunas de las casas estaban construidas en torno a un patio provisto de escaleras, cuartos interiores, retretes y vertederos.

Al oeste del montículo sobre el que ahora se alza una pequeña stupa(*) budista con su monasterio había una gran cisterna que Marshall describió como "un vasto establecimiento hidropático".

Pero es más probable que originariamente formara parte de la ciudadela, que era un centro de la vida religiosa o administrativa.



Si esta interpretación fuera correcta, estaríamos ante uno más de los numerosísimos casos en que un santuario antiguo ha retenido su carácter sacro a través de los siglos. En el siglo III o IV d. C. se levantaron sobre el montículo un monasterio budista y un relicario de ladrillo o stupa con su correspondiente patio, y junto al mismo hay ruinas de lo que pudo ser el lugar donde se efectuaban las abluciones rituales, como en los templos hindúes de hoy.

Es posible que las 8 salas pequeñas del claustro que rodea a la cisterna, cada una con una celda encima, fueran utilizadas por los sacerdotes encargados del culto acuático del santuario central.

El plano del conjunto parece indicar que estaba proyectado para miembros de una orden sacerdotal, cada uno de los cuales viviría en su celda, con su cuarto de baño enlosado debajo y una escalera de entrada particular.

Esos sacerdotes tendrían la obligación de realizar sus abluciones a determinadas horas, y de oficiar en las reuniones multitudinarias que se celebraban en las grandes ocasiones ceremoniales.

Con toda probabilidad tenemos aquí el prototipo de la purificación por el agua que ha llegado a convertirse en rasgo tan destacado de la India hinduista, sobre todo en forma de baño ritual en los ríos sagrados. 

El carácter general de la zona de la ciudadela de Mohenjo-Daro desmiente la hipótesis de que la civilización del Indo o de Harappa era un pacífico régimen democrático desprovisto de fortificaciones, torres-templo y de los demás elementos militares, sociales y religiosos de las monarquías sagradas del Oriente Medio.




Existía en esta región, lo mismo que en la antigua Sumeria, un gobierno de ciudadelas con defensas a gran escala y todos los síntomas de un poder autocrático centralizado que desde las dos sedes principales de gobiernom Harappa y Mohenjo-Daro, ejercía una soberanía unitaria sobre los reinos respectivos del Norte y del Sur, con una autoridad teocrática suprema.

Lo demuestran la uniformidad del trazado y servicios de las ciudades, el carácter de centro cívico y religioso del templo-ciudadela y la administración secular, cuidadosamente ordenada bajo sanción divina y sobre las pautas establecidas por los reyes-sacerdotes de Mesopotamia.

Además, parece ser que la monarquía sagrada estaba íntimamente asociada al culto de la diosa madre, como en Babilonia.

Algunos de los edificios más pretenciosos de Mohenjo-Daro pueden haber sido santuarios erigidos en su honor, y parece como si en todas las casas hubiera habido figuras de barro de una deidad femenina de aspecto idéntico al de la Gran Madre del Oriente Medio antiguo, y de función idéntica a la de las innumerables diosas locales que se veneran en la India como dispensadoras de vida y fecundidad. Personificaciones, en efecto, del principio femenino que el hinduismo llama sakti.

(continuará) 


E. O. James: HISTORIA DE LAS RELIGIONES


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(*) Una stupa es un monumento que puede contener reliquias de un Buda, de un maestro espiritual, textos budistas. Esto lo convierte en un espacio energéticamente positivo. La palabra proviene del sánscrito y significa “amontonar, cumbre o cima”.



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