ETRUSCOS, ROMANOS Y LOS RITUALES RELIGIOSOS

 

Los LIBROS SIBILINOS son en parte fragmentos de los OSTENTARIA etruscos. 

Después de la partida de los etruscos de Roma, los libros del Capitolio seguirán siendo una colección sagrada pero, por reacción, van a perder su carácter parcialmente etrusco.

Quizá algunas de sus prescripciones estaban redactadas inicialmente en lengua etrusca. En ese caso, la nueva actitud de hostilidad contra los toscanos y sobre todo el carácter insólito de su idioma han debido conducir progresivamente a un cambio de la lengua de los LIBRI.

Tal vez se tradujeron algunas partes al latín. Pero para conservar el prestigio de las reglas sagradas, siempre beneficiadas por la oscuridad, valía mejor otra lengua, semejante por su alfabeto a la etrusca, o sea el griego.

Desde fines del primer cuarto del siglo VI a. C., Etruria se había transformado en el enemigo mortal de Roma y resultaba imposible que la colección sagrada de Roma conservara un aire demasiado toscano.

Las prescripciones etruscas debieron desaparecer sin duda entonces, para dejar lugar a un ritual de espíritu latino, mientras que la helenización de la colección sólo debía ocurrir muy lentamente, por el mismo proceso que siguió el conjunto de la cultura y de la religión romanas.

Este proceso se aclara mediante el estudio de las prescripciones nuevas de los Libros. 




Debemos notar que Roma iba a tener mayor necesidad de poseer este ritual en casos de prodigios espantosos, porque le será muy difícil recurrir a los arúspices en los siglos V y VI a. C., a causa de las guerras incesantes que la enfrentan con Etruria y de las sospechas que provocan desde entonces los sacerdotes de la nación enemiga.

De hecho se recurre entonces a los LIBRI en lugar de consultar a los arúspices.

Quedarán algunos vestigios de la presencia original de reglas etruscas en los LIBRI, y reaparecerán curiosamente en el momento de las grandes crisis.

El más característico de tales vestigios será la orden dada por los Libros en el momento de la segunda guerra púnica, de enterrar vivos en el FORUM BOARIUM ("mercado de bueyes", literalmente) a una pareja de griegos y una pareja de galos, en una cripta subterránea de muros de piedra.

Los episodios son famosos y fueron objeto de muchos estudios.

El sacrificio humano, conocido en la Roma primitiva, desapareció muy pronto y fue reemplazado por sacrificios de sustitución. Los etruscos, por lo contrario, nunca lo abandonaron.

Resulta significativa la elección de griegos y galos como víctimas. Eran los enemigos de vieja data del Imperio toscano.

El modo de sacrificio -no cruento, sino consistente en la eliminación de la víctima de la superficie de la tierra- no es extraño a los ritos toscanos.

Así, los arúspices prescribían no que se matara, sino que se expulsara del mundo de los vivos a los hombres monstruosos que constituían máculas para la ciudad.


Raymond Bloch: LOS PRODIGIOS EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA

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