JOHN DEE Y EL AGENTE OO7 (2a parte)


 

Enrique VIII, aun sin adherir a las ideas calvinistas que se expandían en su reino y predominaban en su lecho, ya que su esposa era abiertamente protestante, se sentía muy cómodo por haberse librado de la tutela romana.

Cualquier alusión a una eventual restauración del poder pontificio se consideraría alta traición. Era urgente sanear la universidad de desviaciones papistas. Las intervenciones del rey llevaron a prohibir la enseñanza de la filosofía escolástica y a suprimir la Facultad de Derecho Canónico.

En línea con el movimiento humanista del Renacimiento, puso en primer plano el estudio de los clásicos de la Antigüedad, la lectura filológica de la Biblia y la matemática. Un cambio de la enseñanza que correspondía exactamente a las aspiraciones del joven John Dee.

Mientras Enrique VIII, al acercarse su muerte, por su sucesión, el fellow Dee enseñaba Griego y se entusiasmaba con la astronomía. Su inmoderada inclinación por la astronomía no fue, para su desgracia, el único talento que tenía.

Montó una obra de Aristófanes, el dramaturgo griego del siglo V a. C., para la cual construyó una criatura voladora encargada de transportar al protagonista Trigeo al Olimpo para entrevistarse con el dios Zeus.

La cabalgadura que se describe en la comedia de Aristófanes, La Paz, no tenía gracia, por supuesto, ya que se trataba de un gigantesco escarabajo pelotero, pero John Dee estaba decidido a hacerlo volar.




Tras algunos precisos cálculos matemáticos y una hábil utilización de un juego de espejos y cables, el escarabajo pudo volar. El efecto que tuvo sobre los espectadores fue prodigioso, sobre todo porque Dee se negó a revelar el artificio.

Circuló el rumor de que esa maravilla no podía explicarse totalmente por la ciencia y que el fellow del Trinity quizá había recurrido a algún maleficio. Esta clase de conjetura era muy peligrosa en aquella época y los detractores de John Dee nunca la olvidaron.

Como nadie es profeta en su tierra, en 1547 Dee resolvió proseguir sus estudios en la Universidad de Lovaina, cerca de Bruselas, mas avanzada en su apertura a la astrología, la astronomía y la matemática. Allí obtuvo el título de doctor y ganó algunos amigos fieles. Entre ellos, Gerardo Mercator, matemático y geógrafo.

Ese mismo año subió al trono de Inglaterra un niño de 9 años, el hijo que había tenido Enrique VIII con su tercera esposa, Jane Seymour. El pequeño Eduardo VI se encontraba bajo el poder de Somerset, jefe del partido protestante.

La situación no auguraba nada bueno, porque Eduardo tenía una salud notoriamente frágil. Una muerte prematura llevaría al trono a María Tudor, hija de Catalina de Aragón, la primera esposa de Eduardo VIII. Y como ella era católica, eso provocaría conflictos entre los adeptos de ambas religiones.

Pero, por el momento, John Dee tenía preocupaciones muy alejadas de la política.

(continuará)


Vivianne Perret: HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL

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