JOHN DEE Y EL AGENTE OO7 (3a parte)

 

Desde Lovaina John Dee se dirigió a Francia, donde su erudición tuvo un éxito enorme. Se le abrieron las puertas de las escuelas y las bibliotecas más prestigiosas de los palacios, y recibió excelentes propuestas de empleo como matemático. Pero prefirió volver a su país, no sin haber estudiado con la mayor atención un ejemplar del TETRABIBLOS, el tratado de astrología de Claudio Ptolomeo, que se encontraba en la biblioteca del rey de Francia.

A su regreso en 1551, notó el cambio operado por la tremenda represión al catolicismo y la apertura a la ciencia en las universidades. Entró como perito astrónomo al servicios del duque de Northumberland, el nuevo hombre fuerte del país, que había reemplazado a Somerset junto al joven rey. Pero el viento sopló en su contra tan rápidamente como lo había favorecido.

Eduardo VI falleció en 1553 y, tras un breve período en que el duque de Northumberland intentó colocar en el trono a la sobrina nieta de Enrique VIII, lady Jane Grey, que tenía el buen gusto de ser protestante, María Tudor volvió a tomar las riendas del reino e inició una limpieza de simpatizantes calvinistas.

El padre de John Dee, que se desempeñaba en la corte como controlador de la mercadería importada a la capital, fue una de sus víctimas. Lo arrestaron y aunque permaneció prisionero en la Torre de Londres sólo algunos meses, salió de allí destruido.

Con todo podía considerarse afortunado por haber escapado a las hogueras que María Tudor empezó a encender en 1555 para quemar a los herejes protestantes.




John Dee tuvo entonces motivos más serios para preocuparse cuando fue detenido dos años después que su padre, el 28 de mayo de 1555. Los cargos contra él eran mucho más graves.

Lo acusaron de brujería por haber usado su competencia en astrología judiciaria para hacer las cartas natales de la reina María Tudor, de su marido, Felipe II de España y de la princesa Isabel. Esta última, hija de la infortunada Ana Bolena, que fue decapitada cuando dejó de gustarle a Enrique VIII, ocupaba el segundo lugar en la línea sucesoria.

En su lecho de muerte, Enrique VIII la había designado finalmente para suceder a María Tudor, si su media hermana no tenía descendencia.

Como John Dee era protestante, determinar el destino real podía parecer una artimaña para colocar a Isabel en el trono. Su posición era complicada. Sin embargo, por un extraordinario e inexplicado viraje de la situación, el prisionero de la Torre de Londres fue exonerado de esos cargos (mientras su desventurado  compañero de infortunio, que se pudría en el mismo calabozo, fue llevado a la hoguera).

De todos modos, perdió como su padre, su puesto y su remuneración, y ganó una sospecha de herejía. A pesar de esto, el obispo que evitó su muerte en la hoguera, el temible Bonner, llamado "el sangriento", se mostró tan satisfecho con sus respuestas que lo empleó como capellán.

Dee participó así en el interrogatorio de un importante jefe protestante. Este último, durante las conversaciones teológicas que tenían como objetivo poner a prueba su fe, nunca dejó de mofarse de Dee, recordándole irónicamente la sospecha de brujería y de maga que manchaba su reputación.

(continuará)


Vivianne Perret: HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL

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