LOS FUNDADORES DEL ANTIGUO EGIPTO

 

Ya nos hemos ocupado en otra obra de esta casta de instructores, los "Servidores de Horus", de la que hablan los antiguos textos, identificándola con los portadores de la civilización al Valle del Nilo.

Solo recordaremos aquí su llegada en pequeños grupos en la aurora de los tiempos predinásticos, pequeños grupos sucesivos que se estabilizaron principalmente en Egipto, pero que parecen haber visitado y dejado su influencia también en Asiria, Caldea, Elam y quizá en otras comarcas aún más lejanas.

Tales regiones tienen análogos comienzos de historia más o menos mitológica y, con una diferencia de aproximadamente dos a tres siglos, la edad de sus primeros esplendores es sensiblemente la misma.

Aunque los orientalistas modernos se las componen para minimizar la duración de esas arcaicas civilizaciones, la cronología egipcia goza en general de algunos siglos de anterioridad.

Ello bastaría para reconocer a los Servidores de Horus el papel de iniciadores que les confieren los textos egipcios.

Los Servidores de Horus llegaban de otras partes. Eran portadores de la civilización que se estableció en las riberas del Nilo, lo que confirman todas las investigaciones, aun las de autores como Jacques de Morgan, que fue partidario, en una época, de un origen asiático.

Pero la integridad científica de este autor no le permitió omitir ciertas comprobaciones que invalidaron una opinión preconcebida. Al hablar del obrero egipcio, señala:

"Su mente, como su mano, son de incomparable precisión; sea cual fuere la materia que trabaja, la obliga a obedecerle con una maestría que jamás y en ningún país ha sido superada. Bajo el impulso de un clero todopoderoso, este pueblo creyente somete el arte a las fórmulas religiosas, mientras que, obedeciendo a sus tendencias naturales, busca la perfección en lo que hace."

Ello nos recuerda extrañamente al artesano francés de antes de las últimas conmociones mundiales.



Pero volvamos a los testimonios del gran prehistoriador francés (en general contrario a nuestra tesis) en lo que se refiere a la introducción de la civilización en Egipto:

" Seguimos estando convencidos -dice- que Egipto recibió de afuera y en un período de tiempo relativamente muy corto, todos los conocimientos necesarios para su desarrollo. Por otra parte, la tradición autóctona formula el mismo juicio en las primeras páginas de los "Anales Nacionales", atribuyendo a extranjeros, los "Servidores de Horus", la introducción de todos esos bienes en el Valle. Fue por lo tanto fuera del Egipto donde se produjo la incubación de la cultura faraónica."

Y el autor contempla todos los horizontes, salvo el que está claramente indicado en todos los anales locales, que no cesan de evocar "el occidente", el "extremo de Libia, allí donde se pone el sol", etc., de donde provendría igualmente parte de la población egipcia que parece ocupar una posición superior y que pretende ser del Primer País, ese País del Pount situado al occidente, evocado nostálgicamente como una patria perdida.


M. Weissen-Szumlanska: LA ATLÁNTIDA Y LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

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