EL APRENDIZ DE BRUJO
El escéptico Luciano, en EL ESCRIBA SAGRADO DE MENPHIS, relata un célebre combate mágico que está en el origen de la leyenda del aprendiz de brujo, demasiado inexperimentado frente a las fuerzas que trata de dominar.
Luciano se instaló en Egipto para estudiar. Solía visitar la estatua de Memnón para escuchar el extraño sonido que emitía durante el amanecer. Prodigio: Memnón emitió un oráculo en 7 versos.
Remontando el Nilo, Luciano encontró un escriba de Memphis que había pasado 23 años en unas criptas donde Isis le enseñó la magia. Sabía cabalgar cocodrilos y dominar a los monstruos.
El viajero ganó su confianza. Cuando llegaban a un hospedaje, el mago tomaba la barra de la puerta, o una escoba, o un mortero, lo cubría con alguna ropa y pronunciaba una fórmula mágica que animaba el objeto y lo hacía marchar. ¡Todos creían que se trataba de un hombre!
El objeto animado satisfacía todos los deseos de los dos viajeros: suministraba agua, provisiones. Pero el mago no consintió en revelar su secreto. Un día, su compañero por demás curioso, se escondió y escuchó el encantamiento: una palabra de tres sílabas.
Trató de imitar al maestro, vistió un mortero, pronunció la fórmula y le ordenó traer agua. Éxito total. ¿Pero, cómo detenerlo? El mortero animado no cesaba de traer agua e inundó la casa.
El aprendiz de brujo, asustado, cortó el mortero en dos. Resultado desastroso: había dos portadores de agua.
Felizmente, cuando el maestro mago retornó, puso las cosas en orden pero desapareció para siempre con su secreto.
Christian Jacq: EL MUNDO MÁGICO DEL ANTIGUO EGIPTO

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