EL COMBATE DEL MAGO EN EL ANTIGUO EGIPTO
El enemigo del mago es el rebelde, el que se rebela contra el orden del mundo provocando el furor de los dioses, que emiten un gran grito para conjurar la acción de las fuerzas malignas.
Las inscripciones de la estatua de Djed-her testimonian sucesos dramáticos. Una voz ha bramado en el templo. Hay lamentos en el palacio. Se ha cometido un crimen. Los dioses lloran. Ra, que no había escuchado, apareció y repelió al enemigo, que buscaba destruir la armonía.
El mago sabe que ese Enemigo, que focaliza la negatividad, está presente tanto en este mundo como en el otro y busca suprimir la vida por todos los medios.
Un enfermo que sufre está habitado por el Enemigo que sólo el arte mágico puede expulsar del cuerpo. El papyrus Bremner-Rhind precisa que el mago está inspirado por el Creador para vencer al rebelde y sus detestables intenciones que, todos los días, se levanta contra el sol para impedirle renacer.
El combate del sol contra el demonio de las tinieblas se reproduce eternamente. El enfermo -o el paciente- acompaña al dios-sol en su viaje. El momento más dramático se da con el surgimiento del sol en el este, cuando el cielo es de color rojo y Ra se baña en la sangre de las heridas producidas durante el combate.
La lucha tiene lugar en la isla del fuego, donde la luz se enfrenta con las fuerzas de las tinieblas y el poder mágico domina el caos.
En las "Casas de Vida", la "isla del fuego" era el lugar donde el adepto sufría las pruebas antes de recibir los secretos de la magia por parte de sus Hermanos.
El Anciano que transmitía esa sabiduría era comparable al Creador. Al final de su iniciación, y en cada acto importante, el mago rendía homenaje al Único, que se creó a sí mismo y que se manifiesta a través de la Luz del Oriente. Su naturaleza está oculta, anciano que es joven, y que existe en todas las cosas.
El mago apela a ese gran dios para que descienda desde lo alto del cielo y destruya a los enemigos. Solicita también la asistencia de la Enéada, la confraternidad de los nueve Creadores, para abatir el mal que amenaza a Horus, haciendo que falle su corazón.
Le corresponde al mago actuar como científico capaz de restablecer, para los hombres y los dioses, una circulación correcta de la energía.
El mago desafía al enemigo, sea hombre o mujer. Proclama su poder, inspira temor a los espíritus.
Se le teme porque afirma ser un dios que ordena someterse a las fuerzas maléficas y logra alejarlas. Demuestra que es más fuerte que ellas. Las interpela, frecuentemente de manera brutal, llegándolas a amenazar.
Si el enemigo sospecha debilidad, el mago perderá su combate y la vida humana se ve amenazada en sus principios.
La educación, expresión suprema de una civilización refinada, obliga frecuentemente al mago a excusarse delante de su enemigo sobrenatural para emplear contra él palabras violentas. No puede actuar de otra manera, porque está imbuido de una potencia superior al mal.
Christian Jacq: EL MUNDO MÁGICO DEL ANTIGUO EGIPTO
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