LA LITERATURA CASTELLANA A FINES DE LA EDAD MEDIA
Durante esta época la literatura castellana alcanzó capas sociales mucho más amplias y apareció, como en el resto de Europa, la literatura burguesa con su tono realista y satírico, así como el género didáctico-moral propio de la época turbulenta y calamitosa que fue el siglo XIV castellano.
Juan Ruiz el Arcipreste de Hita (1283-1350), en su largo poema EL LIBRO DE BUEN AMOR, es el más cumplido representante de aquellas tendencias, a la par que una de las figuras más interesantes de la literatura española, mientras que los PROVERBIOS MORALES en verso del rabino judío Sem Tob de Carrión son la más caracterizada obra de la segunda orientación didáctico-moral.
Paralelamente, la prosa alcanzó su plenitud con la elegante producción del infante Juan Manuel (1282-1349), sobrino del Rey Sabio, especialmente en su libro de cuentos de muy variada inspiración LIBRO DE PATRONIO o CONDE LUCANOR.
A fines del siglo el canciller Pero López de Ayala (1332-1407) escribió las cuatro CRÓNICAS de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III, que revelan la madurez adquirida por la prosa castellana y acreditan a su autor de agudo historiador y moralista. Esta última característica se revela sobre todo en su obra poética RIMADO DE PALACIO, acerba diatriba de la sociedad de su época, de la que traza un vivo y animado cuadro.
J. Vicens Vives: HISTORIA SOCIAL Y ECONÓMICA DE ESPAÑA Y AMÉRICA. Tomo II


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