EL SIGNIFICADO RELIGIOSO DE LAS MANOS EN EL ANTIGUO EGIPTO

 

Según los gestos consagrados, el oficiante transmitía al adepto las irradiaciones captadas por el pensamiento y comunicadas por medio de las MANOS. 

En el arte egipcio, las manos son los instrumentos de trasmisión visiblemente sensibles. Se los considera como antenas, siempre al acecho de contactos más estables que los de la mirada, más ávidos que los del oído, menos frágiles que los del gusto, menos superficiales que los del olfato.




Se muestran como prolongaciones del sentido investigador del hombre, cuando saben lograr, por el valor del pensamiento, la unión con las irradiaciones invisibles que forman el espacio.

En el arte de los escultores nilóticos, las manos están siempre tendidas hacia adelante del cuerpo, implicando el hecho de "recibir" o "transmitir", o si no, especialmente en los colosos, descansan laxas sobre las rodillas, culminando toda la obra en una actitud de completo reposo bajo la serenidad del rostro.




Las manos imparten órdenes, están dispuestas a apaciguar, bendecir, curar. Todo bajo el dominio de la Voluntad y dirigido por ella, pues, según dicen los textos: "La Palabra crea todas las cosas antes que las obras de las manos".

Debemos señalar en todas las representaciones humanas la función de trasmisión que se asigna a las manos. La comunicación sensible de los poderes divinos se efectúa por su intermedio.


M. Weissen-Szumlanska: LA ATLÁNTIDA Y LOS ANTIGUOS EGIPCIOS


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