OSIRIS Y HORUS COMO GRANDES CIVILIZADORES DEL ANTIGUO EGIPTO


Es el relato de acontecimientos dolorosos, extremadamente graves, lo que origina el mito de Osiris. Esto se confunde con un hito importante en la historia de ese pueblo: el abandono de su "Primer País" después de la derrota de Osiris, rey vencido por Set Tifón, su "hermano" en la realeza.

Sentiremos cuán humana es la alusión hecha en el Libro de los Muertos en favor del joven Horus después de la muerte de su padre, con posterioridad a la llegada al Valle del Nilo "de los grandes jefes divinos del horizonte del oeste por los caminos de los muertos, luego de la noche trágica de los que ya no son."




La vida y la función de Osiris, lo mismo que la vida y la función de Horus, el "retoño rojo", tienen profundas raíces en la instalación y la organización del poder primitivo del Egipto.

En Abidos, consagrada "Ciudad Santa", se produce una renovación de la historia, bajo la égida de la religión nacional, cuando Horus toma posesión del lugar de renacimiento de los dioses, al ser proclamado por los grandes refugiados como "heredero y vengador de su padre".



Un relato objetivo, viviente y más detallado que las leyendas, expone esas funciones en numerosos textos grabados con la perfección del arte jeroglífico y de las efigies. En primer lugar, el de la estela del Louvre (Nº C 286) donde se dice que Osiris gobernó la tierra en calidad de rey y enseñó a los hombres todo lo que conviene saber. Era justo y consolidó la enseñanza de la Verdad en Egipto. Llevó, como rey, el título de "El que hace cesar la masacre".

Nada en esos textos parece autorizar la afirmación de que ellos sólo reflejan una noción "mítica" o "religiosa". Se trataba de vidas y de destinos humanos. Fueron seres tan grandes y tan bondadosos como para que los individuos que sin duda se beneficiaron infinitamente con ellos los recordasen.




Y transmitieron entonces el recuerdo de esos héroes, pintándolos y grabándolos en sus monumentos, a fin de que "la vida manifestada" de esos "grandes jefes divinos" no desapareciera totalmente de la tierra.

Más tarde los divinizaron, siguiendo una muy humana y universal costumbre.(*)

Un número importante de esas crónicas ha llegado hasta nosotros, que tratamos de interpretarlas. Lamentablemente no aportamos a la dificultad que ellos representa más que la escasa luz de nuestras mentes escépticas, desorientadas y ateas.


M. Weissen-Szumlanska: LA ATLÁNTIDA Y LOS ANTIGUOS EGIPCIOS


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Lo mismo se hizo en América con Quetzalcoatl, Kukulkán y Viracocha, que también provenían de occidente.


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