LA LITERATURA EN CATALÁN AL FINAL DE LA EDAD MEDIA
En la Corona de Aragón, la expansión de la lengua catalana en Valencia y Mallorca le dio una indiscutible primacía sobre el castellano hablado en Aragón.
Ello y el prestigio político alcanzado por la Casa de Barcelona permitieron al catalán emanciparse de la tutela provenzal y adquirir plena categoría literaria.
La poesía trovadoresca catalana, no obstante, siguió largo tiempo aferrada al provenzal, lengua en la que brillaron multitud de poetas nacidos al sur del Pirineo, como, para no citar más que la figura más representativa, Guillem de Cervera o Cerverí.
En esta producción poética se reflejó también la grandeza del momento histórico (cruzada albigense, primero, y, más tarde, lucha con Francia durante Pedro el Grande y Alfonso el Liberal).
Hasta las últimas décadas del siglo XIII no apareció la lengua catalana en pleno desarrollo literario, con la eminente figura de Ramón Llull, quien a muchos otros méritos une el del creador del catalán literario, tanto en la prosa apologética y mística como en la novelesca (LLIBRE DE MARAVELLES, BLANQUERNA) y en la poesía (DESCONSORT, CANT DE RAMON).
La primera versión de la crónica de Jaime I (LLIBRE DELS FEYTS), escrita antes de la producción luliana, se ha perdido y la versión catalana más antigua que tenemos data de 1313. En esta fecha se había escrito ya (hacia 1282) la llamada CRONICA DE DESCLOT, es decir, el LLIBRE DEL REY EN PERE, obra de Bernat Escrivá des Clot.
En ambas y en la llamada CRÓNICA DE TAMÓN MUNTANER, escrita hacia 1325, se refleja admirablemente, con un sentido patriótico muy acusado, la plena conciencia de sus autores de la magnitud del ímpetu político coetáneo de la Corona de Aragón, a la vez que acreditan la plenitud y madurez alcanzadas por la prosa catalana literaria.
Tales características, junto con un lenguaje mucho más vivo y popular, propio del siglo, se dan también en la llamada CRÓNICA DE PEDRO EL CEREMONIOSO escrita hacia 1380 por Bernat Descoll.
Por estos mismos años escribió el gerundense Francesc Eiximenis su obra CRESTIÁ y algo más tarde (1396) el LLIBRE DE LES DONES, respondiendo a la tendencia didáctico-moral característica de la época.
Los poetas catalanes, en cambio, continuaron componiendo en provenzal (un provenzal plagado de catalanismos) y hasta los últimos años del siglo con la creación del "Consistori de la Gaia Ciencia" en Barcelona (1393), réplica catalana de los certámenes poéticos tolosanos, no se emanciparon de aquella influencia.
Jaume March (1335-1410) y Pere March (1338-1413) son los principales representantes de esta tendencia, aunque su producción se resiente todavía del influjo lemosín.
J. Vicens Vives: HISTORIA SOCIAL Y ECONÓMICA DE ESPAÑA Y AMÉRICA. Tomo II

