LOS REYES CATÓLICOS
El reinado de los Reyes Católicos representa un momento de extraordinaria grandeza en la historia de España y las generaciones siguientes conservarán durante mucho tiempo la nostalgia del equilibrio conseguido en esta época.
Fernando e Isabel no tuvieron sucesores directos. La muerte del príncipe don Juan en 1497, y la mala salud de Juana la Loca permitieron la llegada al trono de una dinastía extranjera que condujo a España a la gloria, ¿pero a qué precio?
De tal forma que muchos historiadores y pensadores se han planteado la cuestión: ¿La decadencia no comienza acaso a partir de 1516, desde la muerte del rey de Aragón, Fernando el Católico?
Los Reyes Católicos facilitaron enormemente, en muchos ámbitos, la tarea de los Habsburgo y, primero, al asegurar de forma duradera el prestigio de la institución monárquica.
Pensemos, sino, en lo que representaba la corona antes de 1474, bajo Enrique IV y ya bajo Juan II: escarnecidos, vilipendiados, débiles e impotentes, los reyes quedaban reducidos a adaptarse a las circunstancias para conservar el trono. Se les autorizaba a reinar, pero se les privaba de todo poder verdadero.
La monarquía no volverá a ofrecer este espectáculo irrisorio. Conocerá, sin duda, soberanos poco brillantes, pero la propia institución monárquica será siempre respetada.
Los Reyes Católicos situarán esta institución bajo el signo de la grandeza.
A la reina, más bien austera consigo misma le gustaba rodearse con gran pompa en cuanto aparecía en público. Se trataba de afirmar la superioridad de la institución. Son el prestigio y la grandeza de la corona lo que se está estableciendo definitivamente en España.
La etiqueta es tan sólo un símbolo del distanciamiento que se empieza a establecer entre el soberano y sus súbditos, aunque se trata de los más grandes.
Porque los Reyes Católicos también restauraron el Estado. Más exactamente, lo crearon, en la forma modera que conoció en España.
El debilitamiento de la aristocracia, de las ciudades, de las Cortes, deja las manos libres a los soberanos. Las líneas maestras se toman para más de un siglo: una burocracia de extracción modesta -letrados, caballeros, sacerdotes- se instala en el poder, en los Consejos y las cortes de justicia, en los corregimientos.
No fue siempre tan desinteresada como se creyó. Incluso desde el principio, en vida de los Católicos. En conjunto, no dejó de realizar eficazmente por ello la tarea que se le había encomendado: el servicio del Estado, es decir, del rey. Pensemos sino, en lo que será en el siglo XVI, el Imperio de Indias: territorios situados a millares de kilómetros de la metrópoli, minados por las ambiciones, los apetitos, las rivalidades y, sin embargo, bastante bien sostenidos por el Consejo de Indias y sus funcionarios.
Esto fue lo que consiguió el reinado. Es capital. Por lo demás, España se convirtió a principios del siglo XVI, en una potencia europea, una potencia mundial. Sus ejércitos están en Italia; sus hidalgos empiezan a conquistar las Indias; sus soberanos han establecido lazos con Portugal y la Casa de Borgoña.
Carlos V y Felipe II recogerán esta herencia, explotarán estas posibilidades.
¿Quiere esto decir que todo sea perfecto en este reinado? Seguramente, no. Algunos rasgos negativos se desprenden que se acusarán con el tiempo, y en primer lugar la tendencia a organizar España en función de Castilla.
El matrimonio de Fernando e Isabel no fundamenta verdaderamente la unidad nacional. Asocia dos coronas, dos grupos de territorios. Porque Castilla era, con mucho, el más poblado, el más próspero, el más dinámico de estos dos grupos. Se acostumbraron, a partir del reinado de los Reyes Católicos, a apoyarse preferentemente en ella, y a descuidar el resto de la monarquía.
El Estado español moderno es esencialmente un Estado castellano. A largo plazo, se percibirán los inconvenientes de este sistema. En los años 1500 sólo se ven las ventajas: la suerte para el soberano de poder contar siempre con los hombres y los impuestos de un reino rico, de un reino dócil también.
Joseph Pérez: LA ESPAÑA DE LOS REYES CATÓLICOS

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