LA CIUDAD MEDIEVAL (2ª PARTE)
El centro de la ciudad lo ocupaban los edificios públicos, especialmente la catedral o iglesia mayor y la Gran Plaza, o "Plaza Mayor", que servía de lugar de encuentro o de espectáculos y celebraciones multitudinarias.
En torno a ese núcleo o centro urbano se ubicaban los palacios o casonas de los patricios urbanos, generalmente aristócratas y caballeros, pero también (sobre todo, desde el siglo XIII) burgueses enriquecidos.
Cuanto más se alejaban del centro, los barrios eran más pobres, descuidados y sucios, de calles más estrechas, y en los arrabales fuera de las murallas vivían los grupos urbanos más miserables y desamparados.
La morfología de las ciudades medievales era así porque sólo a veces coincidían con las antiguas ciudades romanas, y muchas fueron de fundación estrictamente medieval, bien por razones de trabajo feudal en las tierras encomendadas, bien por conveniencias defensivas del territorio, o por intereses mercantiles en los cruces de caminos y rutas.
Los historiadores señalan que la creación de una muralla única es el signo más claro de la existencia de una ciudad, aun cuando algunos de sus barrios tengan otra muralla propia, aunque adosada a la principal.
La ciudad de la Baja Edad Media tiene un mayor bienestar, organización y vistosidad que la hacen atractiva y hermosa a los ojos de los campesinos que llegan a ella. Ello se debe a que los patricios y burgueses ricos se hacen construir bellas casas y mansiones, cuyas salas sirven de centro de reunión a los amigos, e incluso a los poderosos en alguna ocasión.
El nacimiento del patriciado alrededor del siglo XIII y el sistema urbano que conllevaba fue posible gracias al desarrollo demográfico, agrícola y comercial del régimen feudal entre los siglos XI y XIII.
La esencia del poder de los patricios es el comercio y las actividades a él dirigidas, pero lo que se comercializa es la producción agrícola y ganadera, así como los bienes de la naciente industria manufacturera.
El artesanado será el modo específico de producción en el sistema urbano medieval. A la vez, se inicia y desarrolla rápidamente el negocio y la manipulación del dinero.
Las ciudades se transforman en espacios de libertad para trabajar, prosperar y hacer negocios. "Die Stadtluft macht frei". "El aire de la ciudad hace libre", decían en plena Edad Media los habitantes de las ciudades de Alemania y Flandes.
José Luis Martínez Sanz: EDAD MEDIA

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