LA CRISTIANIZACIÓN DE LOS "BÁRBAROS"

 

Los pueblos "bárbaros" que se apiñan a las puertas del Imperio romano desde finales del siglo II no son del todo ajenos a su civilización y mantienen en muchos aspectos largas relaciones con él. 

Para contenerlos cuando se vuelven una amenaza, los emperadores no dudan en concertar alianzas con algunos jefes, en asentar algunos grupos en el mismo territorio del Imperio o en acogerlos en el ejército. 

Soldados y oficiales de origen "bárbaro" pueden así hallar su sitio en el corazón del Imperio, y realizar en él carreras brillantes en virtud de los partidos que abrazan.

El caudillo franco Arbogasto domina un tiempo Occidente y, junto con el usurpador Eugenio, apoya más bien una reacción pagana. 

Por su parte, el vándalo Estilicón sirve al emperador cristiano Teodosio, y asegura después la tutela de sus hijos y sus sucesores. Muchos conocen, pues, los debates religiosos del Imperio. Participan en ellos y en ellos encuentran un camino de asimilación.

Desde el siglo IV, pueblos como los godos se cristianizan progresivamente. Pero han encontrado la nueva fe cuando un importante debate teológico arrebata el Imperio y enfrenta a los partidarios de Arrio -sacerdote de Alejandría que definía a Cristo como criatura del Padre y por tanto diferente de él- a la doctrina de la consubstancialidad que prevalece en el concilio de Nicea del año 325. 

Los primeros evangelizadores de los "bárbaros", como el obispo Ulfilas en el caso de los godos, son arrianos.

La doctrina del Alejandrino, menos exigente en cuanto a sutilidad cristológica, se adapta mejor a unos pueblos que tal vez en esa opción, o por lo menos en su confirmación, la oportunidad de afirmar su identidad frente a las poblaciones romanas que dominan pero en cuya superioridad numérica podrían temer disolverse.




Por lo tanto, la mayoría de los pueblos "bárbaros" que se asientan en el Imperio en el siglo V son arrianos y establecen reinos con una estructura dualista: romano-católica por un lado y bárbaro-arriana por otro. Dos jerarquías y dos cultos cohabitan con más o menos facilidad, como en la Ravena de los ostrogodos, donde cada uno de ellos dispone de su baptisterio.

En África, los vándalos se muestran particularmente feroces en la persecución de los católicos. Pero a un nivel histórico, la aventura arriana de los "reinos bárbaros" de inicios de la Edad Media sólo es una peripecia de la historia europea.

En el norte, los francos se hacen católicos inmediatamente, desde la conversión de su rey Clodoveo, cuya fecha, discutida, debe situarse en los primeros años del siglo VI. Someten a burgundios y alamanes, y expulsan a los visigodos hacia Hispania, asegurando el triunfo de la ortodoxia católica en las Galias y en la Germania franca.

Los demás pueblos arrianos, minoritarios en los reinos que fundan, se enfrentan mucho más que a la presión de la realidad, ya que la reconquista bizantina -católica por tanto- les amenaza desde fuera. 

Todos ellos conocen difíciles discusiones entre católicos y arrianos. Los vándalos, y luego los ostrogodos, son eliminados por Justiniano.

No sin enfrentamientos, suevos y visigodos acaban convirtiéndose al catolicismo.

Lon longobardos (o lombardos) paganos, que terminan con la Italia bizantina en la segunda mitad del siglo VI, se convierten al arrianismo, pero pasan a la ortodoxia en el año 652. 

Así, pues, la aventura arriana de los "bárbaros" sólo es un período de transición dentro de su cristianización.


Charles-Olivier Carbonell: UNA HISTORIA EUROPEA DE EUROPA


Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS FRANCOS

JOSÉ HERNÁNDEZ Y EL ORIGEN DEL MARTÍN FIERRO

SUPERVIVENCIAS PAGANAS EN EL MEDIOEVO