RAIMUNDO LULIO
La vida del beato Ramón Llull, hijo de uno de los compañeros de Jaime el Conquistador, en la toma de Mallorca, ha sido escrita por grandes eruditos y su obra ha sido analizada por notables historiadores de la filosofía.
Su biografía hoy no ofrece obscuridades. Más discutida es, en cambio, la cuestión de las fuentes de su filosofía.
Julián Ribera y Tarragó y Miguel Asín Palacios han sostenido la tesis de que la mentalidad de Llull formóse principalmente en la filosofía musulmana. La escuela de Abenmasarra, sobre todo, habría sido su gran maestra.
No hay duda que Llull fue un fuerte lector de libros árabes. Sus propósitos de convertir a los musulmanes lo llevaron a ahondar en la literatura, en la filosofía y en la religión de los árabes.
Pero esta orientación de su vida no excluye otras lecturas. En sus obras él mismo alude a sus incontables fuentes. El conocimiento de la teología y filosofía cristianas era en él profundo y seguro.
Hoy está demostrado que todas las coincidencias de la filosofía llulliana con la filosofía arábiga no son inspiraciones de esta última, sino principios y pensamientos comunes que han pasado de las primitivas obras cristianas, perfectamente conocidas por Llull, a la cultura religiosa musulmana.
Leopoldo Eijó y Garay sostiene -y sus afirmaciones están bien probadas- que el neoplatonismo de Llull es la doctrina tradicional de las iglesias cristianas, mezcla de platonismo y aristotelismo.
El sufismo musulmán tiene sus raíces en la doctrina cristiana difundidas por los monjes católicos, nestorianos y monofisitas.
Las obras griegas y latinas cristianas alimentaron durante siglos a los filósofos católicos y musulmanes.
Las doctrinas de Llull no difieren de las que sostenían los teólogos y filósofos de aquella época. Estas doctrinas eran las del puro escolasticismo cristiano.
La influencia de Abenmasarra en la escolástica de los primeros años del siglo XII no está demostrada. Las doctrinas que parecen revelarla arrancan de la filosofía y teologías católicas.
Los musulmanes fueron simples repetidores de pensamientos griegos. Todos los principios y métodos usados por Llull no son de origen masarrí. Pertenecen a la filosofía platónica, a la escuela de Pitágoras, a la lógica de Aristóteles, a los Padres de la Iglesia.
Si Llull ahondó tanto en la cultura musulmana no fue para inspirarse, sino para conocer a la perfección los argumentos de quienes él pensaba convertir.
Fue el inventor de la PROPAGANDA FIDE. Combatió con pasión la filosofía de Averroes, precisamente porque influía sobre muchos filósofos católicos.
Su ideal máximo fue la conversión de todos los infieles. No sólo pensó en los musulmanes. Su pensamiento se dirigió, sin distinción de lenguas y religiones, a los seres de la tierra que no conocían la doctrina de Cristo.
Por ello propuso la unión de todas las órdenes militares con la idea fija -idéntica a la que tuvo Colón- de conquistar el santo sepulcro.
Llull es, por sus originales iniciativas, una de las grandes figuras de la Edad Media.
Enrique De Gandía: ESPAÑA EN LA CONQUISTA DEL MUNDO

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