LOS VASCOS, EL CRISTIANISMO Y LA BRUJERÍA
Hay el dato de un obispo de Portugal de la Edad Media que, al ir a pasar por el País Vasco, desde Bayona, se quitaba las insignias de su carga y los hábitos, porque consideraba peligroso entrar en tierra vasca con una representación religiosa (cristiana) importante.
Yo supongo que, ya muy entrado en siglo XIV, la parte campesina de la región no estaba aún cristianizada por completo.
Los vascos fueron durante mucho tiempo dados a la brujería, y de su influencia debió de llegar lejos. En los libros de Historia se citan textos de Lampridio, Baudemundo y de otros autores, en los que se reprocha a los vascos las artes de los agoreros.
La fama de la brujería vasca corrió por el mundo. Todavía modernamente, en el libro La Alemania de Enrique Heine, en una parte titulada La leyenda de Fausto, hay una bruja que, al comenzar un conjuro, dice: Emen hetan, emen hetan, palabras vascas que quiere decir algo así como "aquí estamos".
Faltos de nombres para Dios, costaba mucho a los vascos pensarlo; por eso tardaron tanto en convertirse al cristianismo y el vocablo que se tomó para designarlo, Jaungoikoa ("Señor de lo Alto"), se refería a una autoridad política o mundanal. Se lo pensaba así como una especie de gobernador civil o cosa por el estilo.
Pío Baroja: DESDE LA ÚLTIMA VUELTA DEL CAMINO. MEMORIAS. TOMO I

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