URANO, SATURNO, CIBELES Y ATIS. SACRIFICIOS Y CEREMONIAS

 

Refiere el mito que cuando Urano (el Cielo) encerró a los gigantes, hijos suyos y de Titaia, en el Tártaro, Titaia (o Gea, la Tierra) ordenó a su primogénito Titán y a su hermano Cronos (Saturno) que matasen a Urano.

Cronos, con una hoz, mutiló los órganos sexuales de su padre, y luego disputó la sucesión del imperio mítico a su hermano Titán. Es probable que detrás de esta leyenda haya una resonancia de verdaderas luchas dinásticas que tuvieron lugar en el principio de la historia.




Para Mircea Eliade, la castración de Urano es una imagen mítica de la impotencia y, por ende, de la pasividad de este antiguo dios celeste.

Como Urano fue reemplazado primero por Saturno, es muy probable que el desarrollo del mito signifique el triunfo de las divinidades telúricas sobre las celestes, ya que Saturno fue, entre otras cosas, el gran dios civilizador, bajo cuyo gobierno floreció la Edad de Oro, la edad en que la agricultura se afianzó como pilar de la economía primitiva.

Tampoco debemos olvidar que Saturno está asociado a Jano, dios del principio y del fin, y que sugiere que está colocado en el fin de una época (la vida nómade) y el comienzo de otra (la vida sedentaria).




El mito dice que de la sangre de los órganos mutilados de Urano mezclada con la espuma nació Afrodita. Es decir, que al clausurarse la época de barbarie bélica de las hordas, el amor, la belleza y la fecundidad se instalan en la nueva tierra.

La mutilación de Urano tiene sólo una significación mítica, en tanto que la de Atis trascendió al punto de caracterizar profundamente todo el ritual posterior, hasta después de iniciada la era cristiana.

Como dice el mito, la ninfa Nana quedó encinta luego de tomar una almendra del árbol brotado del miembro amputado de Agdistis.(*)

De ese embarazo nació un hermoso niño, Atis, de quien se enamoró Cibeles. Esta diosa le exigió que se mantuviera siempre casto, pero Atis desposó a la ninfa Sangárida, por la cual Cibeles lo trastornó hasta arrastrarlo a la automutilación de los genitales, a resultas de lo cual murió desangrado bajo un pino.

El culto de Cibeles y Atis se introdujo en Roma el año 204 a.C. Varios embajadores romanos viajaron a Pessinos (Frigia), de donde trajeron la piedra negra que personificaba a la diosa.

Frazer ha descrito vívidamente, sobre la base de antiguos autores, el ritual de Atis en Roma:

"Estos seres epicenos (los galli, sacerdotes de Cibeles), con sus trajes orientales y con sus dijes de imaginería sobre el pecho, eran vistos con frecuencia, al parecer, por las calles de Roma, que recorrían en procesión con la imagen de la diosa y cantando sus himnos al son de tambores y platillos, cuernos y flautas, mientras el público, impresionado por el espectáculo fantástico y excitado por el salvaje estrépito, les daba abundantes limosnas y anegaba a la diosa y a sus porteadores bajo una lluvia de rosas.

Se dio un paso más cuando el emperador Claudio incorporó a a religión oficial del estado romano el culto frigio del árbol sagrado, y con él seguramente los ritos orgiásticos de Atis.

El gran festival primaveral de Cibeles y Atis nos es bien conocido tal como se celebraba en Roma, y dado que las ceremonias romanas provenían de Frigia (en el Asia Menor), suponemos que se diferenciarían muy poco o nada del original asiático.


P. Reynes-Lyons: MITOS, RITOS Y COSTUMBRES SEXUALES


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Agdistis es una deidad de la mitología anatolia, griega y romana, asociada con la diosa Cibeles. Nació de una semilla divina derramada por Zeus y tenía ambos sexos. Aterrorizados por su naturaleza salvaje y su poder, los dioses le castraron; de su sangre nació el almendro que engendró al bello Atis, de quien se enamoró.



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