JOHN DEE Y EL AGENTE OO7 (4ª parte)
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El astrólogo John Dee siguió progresando bajo el reinado de María Tudor, sin que nadie volviera a molestarlo. El capellán del obispo Bonner tenía un gran interés en reunir y salvar todos los manuscritos de importancia que estaban dispersos o se habían destruido en aquellos tiempos agitados.
Le envió una súplica a la reina, detallando sus argumentos y la manera de organizar un establecimiento de esas características. El acceso a los libros ya no dependería de la buena voluntad de sus propietarios, sino que estaría al alcance de todos los investigadores.
Ante la indiferencia demostrada por Mario Tudor hacia esa extraordinaria propuesta que prefiguraba las bibliotecas nacionales, como la British National Library, John Dee emprendió esta tarea por sí mismo.
Al final de su vida, había acumulado 4000 volúmenes, es decir, el equivalente en su época de la Biblioteca Real de Francia (que ya contaba con el aporte de las colecciones de los anteriores soberanos).
Dee poseía allí una pequeña fortuna, tanto en el aspecto financiero como en el intelectual, que puso generosamente a disposición de sus compatriotas durante toda su vida.
María Tudor murió súbitamente en 1557, dejándole su lugar a Isabel I. Habría sido razonable esperar que John Dee sufriera el contragolpe de ese nuevo paisaje político.
Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Es cierto que la escisión entre protestantes y católicos no estaba tan definida como podía suponerse por la represión religiosa existente.
Pero la joven reina de 25 años nombró para preparar su coronación a un aliado de Dee: Robert Dudley. Esta protestante no era otro que el hijo del duque de Northumberland, el ex empleador de Dee antes de que este se pasara al bando enemigo.
El favorito de la reina recurrió a su antiguo preceptor con el fin de determinar una fecha favorable para la coronación de Isabel. Esa recuperación casi inmediata del favor real plantea dudas sobre los años que había pasado Dee al servicio de la muy católica María Tudor.
Sobre todo porque suprimieron su nombre de los textos que relataban los infamantes interrogatorios de Bonner y lo reemplazaron por el término anónimo "doctor".
En 1582, el astrónomo-astrólogo declaró que estaba al servicio del entorno de la reina, es decir, de Robert Dudley, en el momento de su arresto. Dudley había muerto, pero la reina nunca desmintió esa afirmación.
Dee, alentado por los partidarios de Isabel, ¿había desempeñado el papel de doble agente al convertirse en capellán del obispo Bonner? Si no fue así, la magnanimidad de Robert Dudley, activista protestante, con un traidor, sería algo muy admirable.
El astrólogo se puso a trabajar y eligió como fecha de la ceremonia el 15 de enero de 1559. Esto no tenía nada que ver con la adivinación, sino con cálculos astronómicos.
La elección fue buena, ya que el reinado de Isabel I duró hasta su muerte, cuarenta y cinco años más tarde. El astrólogo fue presentado a la joven soberana, inteligente, erudita y de una gran madurez.
Se aseguró de recibir su apoyo y volvió a sus amados estudios.
Dee tenía la intención de familiarizarse con la tradición esotérica del judaísmo: la Cábala.
(continuará)
Vivianne Perret: HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL


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