IBARRA GRASSO Y LOS MAPAS DE AMÉRICA ANTES DE SER DESCUBIERTA POR CRISTÓBAL COLÓN
El orientalista Walter Gardini en su libro INFLUENCIAS DE ASIA EN LAS CULTURAS AMERICANAS se ocupa extensamente de Ibarra Grasso y sus ideas.
Ambos se encontraron numerosas veces en los Congresos Internacionales de Americanistas de México, Stuggart, Mónaco y en el Encuentro Internacional de Buenos Aires sobre relaciones culturales entre América Precolombina, Asia y Oceanía.
Americanista vastamente conocido por sus libros y publicaciones, Ibarra Grasso se ha ocupado de las lenguas indígenas del continente, de etnografía americana, así como de la prehistoria del Nuevo Mundo, a la que asigna del ingreso del hombre por Bering una antigüedad no menor de 70.000 años.
En otros trabajos Ibarra Grasso tradujo el Calendario azteca y señaló sus grandes correlaciones con los sistemas etruscos, caldeos y egipcios.
Los interesados en las Ciencias del Hombre conocen sus libros: HISTORIA DE LA NAVEGACIÓN PRIMITIVA (1949), INTRODUCCIÓN A LA AMERICANÍSTICA (1967), ARGENTINA INDÍGENA (1971) y, para citar los últimos, COSMOGONÍA Y MITOLOGÍA INDÍGENA AMERICANA (1980) y CIENCIA ANTIGUA Y ZODÍACOS DEL VIEJO MUNDO Y AMÉRICA (1995).
Los que hemos transitado en la misma disciplina desde los años juveniles, renovamos año tras año nuestra admiración por la obra fecunda que ha realizado Ibarra Grasso, así como por la independencia de criterio científico que ha mantenido siempre.
Podemos decir, con Giardini que Ibarra Grasso es uno de los investigadores que más interés ha demostrado por el problema, analizándolo desde múltiples puntos de vista.
El libro que ahora estoy prolongando demuestra que Cristóbal Colón en su primer viaje descubridor recorrió las costas orientales de Estados Unidos de Norteamérica, hasta el grado 42, o sea en las proximidades del Estado de Nueva York.
Según la tesis tradicional, el Gran Almirante, buscando a Catay recorrió sólo la mitad septentrional de la costa de Cuba, para descender luego hasta La Española o Haití.
La tesis de Ibarra Grasso sostiene que Colón recorrió el extremo septentrional de Cuba y de allí pasó a bordear el territorio continental de la península de La Florida. Siguió después navegando sobre los bordes de la costa norteamericana hasta alcanzar los 42º, sobre el Estado de Nueva York.
El rey Fernando VII se espantó ante los alcances de los descubrimientos colombinos, cuya extensión era mucho mayor que todo el territorio de España.
Las capitulaciones firmadas con el Gran Almirante reservaban para Colón los títulos de virrey y almirante y los derechos sobre la décima parte de cuanto obtuviese en las tierras descubiertas.
Los mapas que confeccionó Colón desaparecieron. No quedó de ellos más que relaciones y datos indirectos. Sabemos que Colón regresó como virrey a La Española (Haití), pero que fue enredado en intrigas palaciegas por el inspector enviado por el monarca, señor de Bovadilla, quien lo condujo encadenado de regreso a España, donde fue despojado de todos sus derechos.
El rey Fernando VII sólo permitió la divulgación del recorrido colombino de las islas de Cuba, La Española e islas menores, y se hizo silencio total sobre la navegación de la costa de la "tierra firme", o continente propiamente dicho.
En el año 1929 se descubrió un mapa turco realizado por el Almirante Piri Reis en 1513, que fue presentado por su autor al Sultán de Turquía. El trozo de mapa considerado representa las costas americanas descubiertas por Colón. Este mapa fue confeccionado con la colaboración de un marinero español prisionero de los turcos, que había acompañado a Colón en sus tres primeros viajes.
El mapa es una fuente casi directa de la cartografía colombina, que testimonia los descubrimientos del Gran Almirante.
Este mapa turco tiene notables concordancias con los mapas conocidos de la época de Colón que manejan los historiadores. Presenta de un modo fehaciente las costas recorridas y descubiertas por Colón hasta el grado 42 de latitud norte.
Cráneos de vaca, con cuernos, sólo pudieron ser -dice Ibarra Grasso- cabezas de bisonte, que abundaban sobre la costa de Estados Unidos y que nunca existieron en Cuba.
Colón menciona constantemente la tierra firme, o sea continental y los 42ª hasta donde llegó.
Ibarra Grasso interpreta este conjunto testimonial como evidencias que demuestran su tesis.
Para concluir quiero agregar las estimaciones del investigador norteamericano Gunnar Thompson, autor de American Discovery y de The Friar's Map of Ancient America, 1360 A.D. -autoridad en cartografía- que se ocupa de las relaciones interpacíficas precolombinas, anteriores al 1400.
Este autor elogia las investigaciones de Ibarra Grasso, como COLÓN, LA COSTA DE ESTADOS UNIDOS Y LA FORMA DE LA ISLA DE CUBA.
Gustavo Vargas Martínez, investigador mexicano, fue quien llevó a Harvard las ideas de Ibarra Grasso, con marcada aprobación académica, según lo afirma Gunnar Thompson en una carta dirigida a Ibarra Grasso.
Por último, no puedo dejar de mencionar a nuestro historiador Enrique de Gandía, con varios trabajos sobre Colón y Vespucio, quien contribuyó con sus libros a desarrollar esta cartografía interpretada y actualizada por Ibarra Grasso.
De Gandía empleó el método de interpretación cartográfica de Ibarra Grasso y está de acuerdo con sus resultados sobre mapas de reconocido valor histórico como el de Ptolomeo del año 140 d. C.
Osvaldo Luis Paulotti. Prefacio a Dick Edgar Ibarra Grasso: LOS MAPAS DE AMÉRICA 2000 AÑOS ANTES DE SER DESCUBIERTA

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