LAS MODAS EN LAS CIENCIAS HUMANAS

 

Dentro de nuestra disciplina abundan ejemplos de personas que siguen la etnología del mismo modo que las damas siguen las modas, codiciosos de toda mudanza que se produzca en un escenario tan movedizo y cambiante, donde cientos de figurines se suceden unos a otros sin tregua.

En brevísimo tiempo hemos visto desfilar la doctrina cultural de los etnólogos psicoanalistas, la del criterio funcionalista, la del psicologismo ambiental y la del determinismo de las formas sociales o sociomorfismo, y esta última hábilmente flanqueada por aproximaciones propedéuticas que le han facilitado una amplísima dominación sobre el "infinito número" de los ingenuos.

El valor intrínseco de esos figurines es harto desigual. Cada uno de ellos tendrá una vida más o menos durable o efímera, según lo comporte la hondura o la superficialidad de su intuición específica.

Nos conformamos en este tomo con seguir ilustrando el método histórico, fundados en un cierto número de buenas razones: 

1º) porque es el más apto para brindar el panorama de la variedad cultural, la que constituye el aspecto más fecundo para la educación profesional del iniciando;

2º) porque esa variedad de modos y formas, si se prescinde del enfoque clasificatorio y genético de este método, termina por sugerir la imagen de una posibilidad variativa infinita y sine lege, e infundir la visión propia de un conocimiento fragmentario y confuso de la humanidad;

3ª) porque el método histórico no sólo ha muerto -como algunos van predicando- sino ha prestado señalados servicios a los demás sistemas, los cuales se han beneficiado de su claridad discernitiva y rigor de análisis, y

4º) porque, a diferencia de los demás, no exige que el especialista que lo aplique repudie al mismo tiempo las ideas y procedimientos de otros métodos y criterios.




Este último concepto reclama que transcriba lo que formulé durante una discusión etnológica de elevada textura, ya en 1938, a propósito de la contienda entre los partidarios de la doctrina histórica y los de la funcional:

"Sobre todo se impone en nuestros días buscar urgentemente una vía de salida que nos permite superar la antinomia enunciada, y dirigir a la nueva etnología por un sendero más fructífero, que tenga en cuenta por una parte la exigencia de organizar las culturas de los hombres en un todo congruente, y por la otra la de describir y comprender la peculiaridad de los estados culturales concretos.

A este propósito nadie -en verdad- podría oponer una sola reserva, ya que estamos todos convencidos que la continuación al infinitum del conflicto teórico y metodológico entre una y otra corriente sería un despropósito, puesto que Historia y Función no representan otra cosa que dos aspectos distintos de un mismo hecho cultural.

Mi opinión es que se trata de dos indagaciones sólo en determinado sentido antitético, mas en realidad complementarias una de otra.

Si se propone historiar las corrientes humanas que han circulado en la superficie del globo y se consagra a identificarlas, reconstruirlas y seguirlas por el aspecto de la cultura, en su complicada marcha y sucesión, sus medios más eficaces -mañana como hoy- la cartografía de los elementos, la superposición de capas y los criterios de forma, cantidad y variabilidad, mientras su lenguaje será siempre el del culturólogo."


José Imbelloni: EPÍTOME DE CULTUROLOGÍA



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