EL CALDERO MITOLÓGICO

 

El caldero de Gundestrup se descubrió en el año 1891 en una turbera en Gundestrup, Dinamarca. Parecía que había sido depositado en una ciénaga como una ofrenda votiva, pero los análisis de polen que se le practicaron han demostrado que originariamente fue depositado sobre tierra seca y que no fue enterrado.

Los arqueólogos creen que probablemente era obra de varios artesanos experimentados que lo debieron realizar entre el siglo I y el siglo II a. C.

Está hecho en un 96% de pura plata y en un principio estaba ornamentado con oro. Tanto el estilo como el trabajo artesanal muestran influencias tracias, si es que acaso no estuvo hecho en Tracia.

Los expertos no se ponen de acuerdo en cuanto a su origen, y algunos afirman incluso que sus orígenes fueron balcánicos.

Si acaso, todos estos posibles orígenes atribuidos al caldero de Gundestrup revelan una cosa: el estilo del objeto podría haber sido reconocible en todas las culturas. 



¿Es esto indicativo de que, de entre todos los objetos religiosos, el caldero, como dador de vida, era el más importante? ¿ tenía acaso como finalidad ser aceptado en distintas culturas?

Otras culturas podrían haber reconocido sin duda las imágenes de sus divinidades en el caldero. Habrían incluso entendido la historia que narra porque habrían comprendido el significado de su simbolismo.

Las imágenes del caldero pertenecen a una mezcla de culturas, desde los griegos a los persas, pasando por los celtas y los hindúes.

Los dioses representados en él podían ser comprensibles para todas las culturas. También contiene animales exóticos, como elefantes, o bestias mitológicas, como es el caso del grifo.

Pero sólo hay una criatura que llame la atención de los arqueólogos de hoy y que sorprendió igualmente a los artesanos responsables del caldero de Gundestrup: la serpiente.


 Philip Gardiner - Gary Osborn: EL GRIAL Y LA SERPIENTE

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