JULIUS EVOLA Y RENÉ GUÉNON

 

El gran aprecio que Julius Evola mostró respecto de la obra de Guénon -con quien tuvo una importante vinculación epistolar- no estuvo exento de una confrontación crítica intensa.

Pero Evola acepta y se nutre de lo esencial del pensamiento guenoniano en lo que toca a los principios metafísicos de la Tradición y profundiza en los senderos iniciados por el inspirado tradicionalista francés -su REBELIÓN CONTRA EL MUNDO MODERNO es una continuación de LA CRISIS DEL MUNDO MODERNO con la diferencia de que valoriza de manera especial el trasfondo indoeuropeo de naturaleza guerrera, viril y solar propio de la sacralidad romana- y en la misma medida se involucra y compromete en los sucesos de la historia europea.

De modo que Evola al añadir a la filosofía de Nietzsche las concepciones de la Tradición llega a pensar la coyuntura del presente de una manera más esclarecida que éste, al punto de señalar que el nihilismo y la muerte de Dios son la manifestación de la caída de los valores burgueses de la Modernidad y no de los Tradicionales -que fueron en la historia reemplazados por los burgueses- porque como sostiene Evola:

"En verdad ningún Dios ha jamás atado al hombre, y si la religión ha llegado a ser en ciertos casos otro anestésico más, esto se debe a la pérdida de su carácter esencial, que consiste en ser el canal de trasmisión de los símbolos sagrados y las prácticas espirituales con los que se puede despertar al ser humano de su profundo sueño y olvido."


Leandro Pinkler





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