https://www.youtube.com/watch?v=09839DpTctU
El escritor, el artista, no conoce su obra. Suele pasar que sólo es un canal a través del cual llegan ciertos mensajes. Desde las Musas, desde el Espíritu Santo, desde los Arquetipos, desde fuerzas o energías o frecuencias de diversos signos y naturalezas.
Las primeras líneas de este tema icónico recuerdan el inicio de la serie LOS INVASORES, de fines de los años '60, donde su protagonista David Vicent debe convencer a una humanidad incrédula que la pesadilla ha comenzado. Los mutantes, los invasores están entre nosotros, como yo lo hubiera anunciado Howard Phillips Lovecraft en la primeras décadas del siglo XX.
On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas rising up through the air
Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim, I had to stop for the night.
Luego, ante el cansado viajero aparecen una luz brillando y una figura femenina, que como en el caso de SHE puede ser un ángel o un demonio. Ella lo guiará hacia la ceremonia, conducida por el mago o maestro de ceremonia. Ya se escuchan voces el recinto de lo sagrado, que puede ser también salvífico o destructivo, terriblemente ominoso.
El Hotel California. Allí "lo podrás encontrar". Aquí nos viene a la memoria el IT de Stephen King. Un lugar adorable. Un rostro adorable. Podría ser el cielo o el infierno. La danza comienza, como en las ceremonias rituales de los antiguos misterios paganos, donde el iniciado podía nacer a una nueva vida o ser destruido en el intento.
El Maestro sirve al invitado que manifiesta estar dispuesto a recibir ESO. La sorpresa. Aunque hubo una duda y se quiso escapar, volver a lo que era.
"Estamos preparados para recibirte en un lugar que nunca abandonarás".
El vino. El banquete. Los cuchillos. La Bestia que no se puede matar. 666. La Ruta 66. 1969.
California. La tierra paradisíaca del oeste hacia donde conducía la ruta 66, que con un 6 más indicara el espantoso destino. Los Ángeles, ya no del buen Dios, sino los ángeles caídos, satánicos. La Iglesia de Satán fundada en 1966 por Anton Szandor Lavey también en California, la antigua tierra de las misiones franciscanas en el confín norte del Imperio Hispánico.
California puede asociarse con Kali, la diosa hindú, del final de un ciclo humano, el Kali yuga (la Edad de Kali) que estamos atravesando. Es la deidad de la muerte, de lo que no permanece, lo fugaz, y de la destrucción.
California: ¿los hornos de Kali?
There she stood in the doorway, I heard the mission bell
And I was thinkin' to myself, "This could be heaven or this could be hell"
Then she lit up a candle, she showed me the way
There were voices down the corridor, I thought I heard them say.
"Welcome to the Hotel California
Such a lovely place (such a lovely place)
Such a lovely face
Plenty of room at the Hotel California
Any time of year (any time of year)
You can find it here"
Mirrors on the ceiling, the pink champagne on ice
And she said, "We are all just prisoners here of our own device"
And in the master's chambers, they gathered for the feast
They stab it with their steely knives, but they just can't kill the beast
Last thing I remember, I was running for the door
Had to find the passage back to the place I was before
"Relax, " said the night man, "We are programmed to receive
You can check out any time you like, but you can never leave"
Las guitarras punzantes y deslizantes, eléctricas y españolas, de los maestros de ceremonia, nos trasladan en el final de la composición hacia mundos estelares o dimensiones que bien podrían ser las abiertas a los shamanes o a las brujas medievales en sus vuelos espirituales. Hacia el todo o hacia la nada. Mientras los acólitos llegan al clímax, eso ya está servido.
Greg Haedawn
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