EUROPA, ASIA Y LOS MONGOLES EN EL SIGLO XIII

 

El papa Inocencio IV, quien vivía en Lyon y no en Roma en donde no se sentía a resguardo de un rapto del Emperador del Santo Imperio Romano Germánico, había enviado una misión a Extremo Oriente en 1245, pues los mongoles habían conquistado Asia y el este de Europa, lo cual hacía que el papa se inquietara por la cristiandad.

La misión papal dirigida por el franciscano Jean du Plan de Carpin, por vía terrestre, llegó hasta la corte del rey mongol, cerca de Karakorum, para sondear las intenciones del conquistador cuyas hordas se encontraban ya próximas al Danubio.




Otra misión, dirigida por el hermano franciscano Guillermo (Willelmus) de Rubruk, fue enviada por Luis XIV (San Luis) hacia esa misma región en 1253.



De Rubruk se separó de San Luis en Saint-Jean-d'Acre, durante una cruzada, y llegó al Mar Negro el 7 de mayo de 1253. Se dirigió a Karakorum, que Carpin no había visto.

La misión papal había llegado en 1247 y de Rubruk lo hizo en 1255. Cincuenta años más tarde habría de producirse el viaje de Marco Polo a China. Habiendo partido de Venecia en 1274, volvió en 1291.

Estas regiones eran, por lo tanto, muy conocidas por los europeos occidentales en el siglo XIII, y aún mucho antes.

Jean de Carpin evoca la presencia, ya antigua en China, de monjes cristianos de la rama de los nestorianos, así como de algunos laicos: un maestro orfebre y un jefe de cocina parisienses. 

Así, sin cometer grandes errores de longitud y latitud se sabía situar a esos países con relación a Europa. Mapas del siglo XIII, y luego del XIV, llegados hasta nosotros, dan suficiente prueba de ello.



Debemos hacer notar que en esta época se viajaba relativamente rápido desde Europa al este de Asia. De Rubruk indica que él recorría de 120 a 150 kilómetros por día, según los caballos que pudiera procurarse en las postas, y utilizaba (fatigándolos) entre 2 y 5 caballos por día.

Sólo, en cierta manera, la resistencia de los jinetes limitaba los trayectos en duración, siendo esas distancias diarias recorridas en varios días, sin reposo y galopando de 5 a 7 horas por día.

Las postas de caballos no son en absoluto una creación de Luis XI, tal como a veces suele escribirse.

Como se sabía que la tierra era redonda y que giraba(*), como se conocía con suficiente aproximación la longitud de su circunferencia (por los grados de meridianos desde la Antigüedad), se sabía en el siglo XV (cuando Colón llegó a América) qué distancia aproximada separaba al Extremo Oriente de Europa, al este de esta última.

Por el contrario, para ir por el oeste, no se la mencionaba, pues la distancia era inaccesible en línea recta para los veleros de la época, cuya velocidad máxima casi no sobrepasaba los 6 u 8 nudos, siendo la velocidad media diaria cercana a los 3 nudos, mantenida durante las 24 horas, pues desde la Antigüedad en el Atlántico también se navegaba de noche, con navíos que no sobrepasaban los 22 o 23 metros de largo.

El velamen en el siglo XV también se había perfeccionado. Los navíos avanzaban un poco más rápido, pero los de Colón eran más pequeños, más cortos que los navíos cartagineses, bretones o nórdicos (vikingos).


Louis Kervran: EL VERDADERO DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA POR LOS EUROPÈOS


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(*) ver: NICOLE ORESME Y LA TEORÍA HELIOCÉNTRICA EN EL MEDIOEVO



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