GRIEGOS, ROMANOS Y LAS ISLAS DEL EXTREMO OCCIDENTE

 

Numerosos escritos greco-romanos muestran que aquellas tierras al oeste del Océano (Atlántico) no eran ignoradas por el mundo mediterráneo.

Hacia fines del siglo IV a.C. (en torno al 310 a.C., aparentemente), Pitias, el navegante de la colonia focense de Marsella, quiso reconocer la ruta del estaño de los cartagineses, quienes al menos desde mediados del siglo VI a.C. poseían el monopolio del estaño proveniente del Atlántico.

Los navegantes guardaban discreción, las tripulaciones hablaban de esas tierras, los capitanes callaban para conservar el secreto de sus rutas, de sus privilegios comerciales.

En Grecia era sabido que las embarcaciones iban a cargar a las islas Casitéridas, pero no era conocida la ubicación exacta de esas islas.

Un texto de Heródoto, alrededor del año 450 a.C., lo confirma. Un texto púnico proporciona algunos detalles sobre estas islas, pero nada dice sobre su ubicación.

Hemos podido reunir varios textos de la antigüedad que, juntos, nos han permitido ver, sin embargo, que era posible fijar de manera precisa la ubicación de dichas islas, las cuales contrariamente a lo que se encuentra en todos los diccionarios no son en absoluto las Scilly (o Sorlingas), en el extremo sud-oeste de Inglaterra. 

Son las islas comprendidas entre Ouessant (costa de Bretaña) y la corta norte del Finisterre (Galicia) - "el fin de la tierra", pues los antiguos creían que allí terminaba el mundo frente a la inmensidad del Océano. Islas actualmente anegadas en gran parte por un hundimiento tectónico producido durante el siglo VII de nuestra era.




De allí el error de nuestros historiadores modernos que no comprendieron los textos antiguos y que quisieron interpretarlos en función de la geografía actual.

Pitias se dirigió luego a reconocer los puertos de embarque del ámbar, con certeza en la costa oeste de la península de Jutlandia (no hay seguridda de que haya penetrado en el Báltico).

Este navegante, un siglo antes de Eratóstenes, a quien sin embargo se atribuye prioridad, había medida la longitud de la circunferencia terrestre. 

Midió dos grados, remontando el Ródano y midiendo la distancia a la que, a mediodía, se encuentra el sol 2ª más bajo por sobre el horizonte.

No se cuenta con los textos auténticos de Pitias, sino con copias de pasajes, y algunos autores piensan que se debe interpretar los dos grados medidos como un grado a la ida y otro a la vuelta.

Para medir la altura del sol se utilizaba una simple punta vertical que proyecta sombra sobre una placa horizontal: el gnomón. 

Tomó el largo medio de un grado. Conociendo el largo de un grado y ya que la Tierra era redonda, alcanzaba con multiplicar por 360. Esto era conocido. 

El grado había sido definido por los asirios como la 360va. parte de una circunferencia. Las distancias eran expresadas en estadios griegos, medidas en pasos standards y se tomaba el promedio del número del equipo encargado del trabajo.

(continuará)


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