EL CULTO A DIONISIO
El dios más popular durante la época helenística y romana fue Dionisio. Su culto público se "purificó" y espiritualizó, eliminándose el éxtasis (que siguió desempeñando su papel en los Misterios dionisíacos).
Por otra parte, la mitología de Dionisio era la más viva. Las artes plásticas, y en especial la decoración de los sarcófagos, se inspiraba abundantemente en ciertos episodios mitológicos famosos, y en primer lugar en la infancia de Dionisio (su nacimiento milagroso, por ejemplo) y la redención de Ariadna, seguida del hieros gamos (el matrimonio sagrado).
La mitología, los lugares de culto, los monumentos recuerdan hasta la saciedad la doble naturaleza de Dionisio, nacido de Zeus y de una mortal, perseguido y victorioso, asesinado y resucitado.
En Delfos se mostraba su tumba, pero su resurrección aparecía figurada en numerosos monumentos.
Había logrado elevar a su madre hasta los Olímpicos, pero lo más importante era que había logrado sacar a Ariadna de los infiernos para desposarla a continuación. En época helenística, Ariadna era símbolo del alma humana.
Dicho de otro modo, Dionisio no sólo libraba el alma de la muerte, sino que se unía a ella en un desposorio místico.
La popularidad de Dionisio se debió también a las sociedades de technites, los artistas dionisíacos, asociaciones atestiguadas en Atenas ya en el año 300 a. C.
Se trataba de cofradías pararreligiosas, pero sin carácter mistérico.
En cuanto a los Misterios dionisíacos, recordemos que en las Bacantes, Dionisio proclama la estructura mistérica de su culto y explica la necesidad del secreto iniciático.
El secreto iniciático fue muy bien guardado. Los textos referentes a los servicios litúrgicos han desaparecido casi en su totalidad, con excepción de algunos himnos órficos tardíos.
Los documentos arqueológicos de época helenística y romana son muy numerosos, pero la interpretación de su simbolismo no logra aclarar en qué consistía la iniciación propiamente dicha.
No podemos dudar de la estructura cerrada, lo que equivale a decir iniciática, de los thyasoi (asociaciones de culto religioso) dionisíacos.
Una inscripción de Cumas (comienzos del siglo V a. C.) prueba que las cofradías poseían sus propios cementerios, en los que no eran admitidos sino los iniciados en los Misterios de Baco(*).
Se ha podido demostrar que las grutas dionisíacas eran lugares de culto. Los más antiguos testimonios iconográficos, que se remontan al siglo VI a. C., presentan a Dionisio recostado en una gruta o a una ménade danzando ante una gran máscara del dios situada dentro de la misma.
Algunos textos aluden a danzas sagradas y banquetes rituales celebrados ante las grutas dionisíacas. Estos mismos textos precisan que tales ceremonias tienen lugar durante la noche con el fin de preservar su secreto.
Friedrich Matz, siguiendo a otros investigadores, concluye que el acto central de la iniciación consistía en develar un falo oculto en una cesta (liknon).
Es verosímil que esta escena, abundantemente ilustrada, tuviera cierta importancia ritual, pero Boyancé ha demostrado que los textos citan el liknon en relación con todo tipo de iniciaciones y no sólo con las de Dionisio.
En un relieve de estuco conservado en el Museo de Ostia, en el que aparecen designados por sus nombres Dionisio y otros tres personajes, aparece una cista (cesta o cofre) con la indicación mysteria.
Esta cista contiene los crepundia o signa, es decir, los "juguetes místicos" (el trompo, el rombo, las tabas(**) y el espejo), atestiguados ya en el siglo III a. C. en los papiros de Gorub.
Con aquellos juguetes lograron los Titanes atraer al niño Dionisio-Zagreo, al que dieron muerte y despedazaron luego.
Este mito nos ha sido transmitido únicamente por algunos autores cristianos, pero era conocido por dos iniciados en los Misterios (Plutarco y Apuleyo) y también por la cofradía órfica del Egipto helenístico.
A juzgar por los monumentos, la ostentación del falo formaba parte, al parecer, "de aquellos ritos terroríficos que preceden al momento de acceder a la presencia del dios".
(continuará)
Mircea Eliade: HISTORIA DE LAS CREENCIAS Y LAS IDEAS RELIGIOSAS
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(*) Baco es el equivalente romano de Dionisio. Dios del vino, de la vegetación, de la fertilidad, del teatro y de los excesos.
(**) Juego tradicional de azar con un origen remoto. Consiste en arrojar un hueso al suelo, a la manera de un dado.

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