LA PIEDRA FILOSOFAL
Para un gran número de alquimistas el trabajo de la Naturaleza jamás tenía fin.
Los metales, tras sufrir una transformación, se convertían de nuevo en metales comunes, en círculo constantemente infinito que simbolizaban en la serpiente mordiéndose la cola, la Ouroboros, a menudo representada como un dragón alado.
Pero todas estas teorías debían ponerse a prueba. Y esta prueba siempre era negativa. A causa de estos fracasos, y aproximadamente en la mitad del siglo XII, hubo una nueva teoría: para poder realizar la transmutación de los metales sería necesario hallar cierto agente: la LAPIS PHILOSOPHORUM, la piedra filosofal.
Se suponía que cuando esta piedra entrara en contacto con los metales fundidos los transformaría en oro.
La piedra filosofal no era una invención de los alquimistas europeos de la Edad Media. Se la encuentra ya en una obra del sabio árabe Khalid ibn Jazid (635-704), quien decía:
"Esta piedra une en sí misma todos los colores. Es blanca, roja, amarilla, azul celeste y verde."
Con ella se podía, también, componer la panacea y elixir de la larga vida.
Raimundo Lulio (1235-1315), nacido en Palma de Mallorca (Islas Baleares), alquimista, filósofo y escritor catalán, fue el autor de ARS MAGNA, uno de los libros más curiosos de la Edad Media, expresó que con la piedra filosofal podía transmutar mares enteros con tal de que tuviesen suficiente mercurio.
Roger Bacon calculó que con la piedra filosofal se podía conseguir partiendo de un pedazo de plomo una cantidad cien veces más grande que este último.
Isaac Hollandus, alquimista holandés, opinaba que la cantidad podía llegar a ser un millón de veces mayor.
Los enormes esfuerzos realizados para llegar directamente, mediante procesos en retortas, a la transmutación en oro, acabaron al llegar la investigación sobre la piedra filosofal a la que se atribuían, durante la Edad Media, otras virtudes, como por ejemplo tener dominio sobre las potencias celestes, conocer el pasado, hacerse invisible cuando alguien la sostenía en la mano, crear el movimiento perpetuo, resolver la cuadratura del círculo, y permitir los vuelos en el espacio cuando uno la llevaba sobre el cuerpo, fabricar el alkaest y los homúnculos -hombres fabricados artificialmente a base de esperma y sangre-. Muchos llamaban a la piedra fuente de oro.
Frederik Koning: HISTORIA DEL OCULTISMO

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