EL ARTE DE LA MEMORIA

 

Las expresiones "Artes de la Memoria" y "Palacios de la Memoria" resultan enigmáticas en nuestros días aunque, durante siglos, designaron a un método mnemotécnico honrado en todo Occidente desde la antigüedad greco-latina hasta el Renacimiento.

Se lo concebía como formando parte de la Retórica y de la Dialéctica (Aristóteles: Tópicos, Libro 8). Aristóteles consideraba que el Ars Memoriae estaba en estrecha relación con áreas conceptuales especiales o Topica de manera que aquél que utiliza el método de ideas conceptuales puede ser un adepto en el desarrollo de las mismas y en dirigir las ideas claves de un tema.

Desde algunos siglos atrás, es Arte Mnemónico se fue ocultando frente a los avances de la tecnología y la ciencia moderna.

Sin embargo, nunca fue olvidado totalmente y siempre permaneció como el patrimonio de ciertas organizaciones tradicionales.




LA LEYENDA

En el panteón de la Grecia antigua, Mnemosyne (la Memoria) era la madre de las restantes 8 Musas. Según la versión occidental de la leyenda pues, sin duda, es universal, este Arte fue instituido por el poeta y retórico Simónides de Ceos (556-468 d. C.), quien enseñaba la pintura, la poesía y la memoria eran visualizaciones intensas.

En cierta ocasión, Simónides debía pronunciar, durante un banquete, un discurso en alabanza del anfitrión llamado Scopas. A pesar de su oficio y experiencia, fue incapaz de encontrar algo interesante a cantar sobre Scopas salvo algunas banalidades y algunas loas a los gemelos celestes Castor y Polux.

Furioso, el anfitrión se niega a pagar al poeta, lo envía a cobrar sus honorarios a dichos gemelos y lo echa de la sala. Apenas salido, Simónides encuentra a Castor y Polux que venían, efectivamente, a pagar su deuda y súbitamente un estruendo lo sorprende pues el techo de la casa se derrumbó matando a todos los asistentes.

El derrumbe fue tan terrible que no permitió reconocer a ningún cadáver. Sin embargo, Simónides, el único sobreviviente, pudo recordar el sitio exacto que ocupaba cada comensal y de ese modo ayudar a los deudos a retirar los restos de los difuntos.

Este es el origen legendario del Arte de la Memoria en el cual el recuerdo opera por ciertas técnicas de imágenes, colocadas mentalmente en ciertos "lugares" (loci), como soportes de la memoria.

La inesperada aparición de Castor y Polux en esta leyenda parecería indicar la existencia de una naturaleza doble en dicho Arte de la Memoria, que uniría un hecho o cosa con su recuerdo.

De cualquier forma que sea, esta leyenda es retomada, bajo formas diversas, por todos los comentaristas del Arte de la Memoria.

Se la encuentra, sin ninguna consideración mnemotécnica, hasta el Nº 14 del Libro I de las Fábulas de Lafontaine en donde aparece Simónides protegido por los dioses.

El autor concluye simplemente que, en otros tiempos, los dioses y los poetas estaban más cercanos que en nuestros días.


Jorge Francisco Ferro: LA INTRIGANTES FRANC-MASONERÍA

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