EL SIN SENTIDO Y LA ENFERMEDAD. ANTÍDOTO
Ciertos cuestionamientos, planteos, preguntas y dudas deben expulsarse inmediatamente de la mente.
Lo mismo debe hacerse respecto de la discusión con otros que formulen tales cuestiones.
No merecen el menor gasto de energía
mental, que debe emplearse para el combate por el bien y contra el mal, en la
búsqueda del conocimiento, la sabiduría, la belleza y lo bueno. Aplicar el
sentido común.
Tales
ocurrencias negativas, nihilistas, son síntomas de una enfermedad que debe
erradicarse a través del pensamiento y la actitud constructivos, vitalistas.
Esa es la guerra santa interior.
La
vida es lucha, milicia. Búsqueda de lo enaltecedor, de todo aquello que nos
eleva. La anábasis. Su opuesto es la catábasis, el camino hacia la
autodestrucción, la bajeza, la vileza, la degeneración.
Sabiduría, belleza y fortaleza son los mojones y estrellas de la Divina Providencia que nos deben guiar para huir del laberinto, el sinsentido, el desierto y el caos acechante en todo momento.
Esas fuerzas malignas son las "que susurran en
el umbral". Constituyen la mancha inmunda que pretende extenderse por
doquier. Los invasores.
Trascender
a través de nuestra comunidad de raza y cultura.
Sebastián Dansó



Comentarios
Publicar un comentario