LA ESFINGE DE GIZEH

 

La Gran Esfinge de Gizeh en tierra egipcia. La efigie ambivalente. Grandeza única en el mundo. 

Seguimos sin aceptar las explicaciones oficiales.

Aparte de algunos miles de individuos escapados del mahometanismo y de otros que no son de raza ismaelita (árabe), la población antigua de Egipto ha desaparecido. Desapareció aún más significativamente que en las islas Canarias, donde para continuación de la "hermosa especie", subsistieron innumerables individuos pertenecientes al tipo autóctono, frecuentemente muy puro, de los guanches.

Pero las islas no eran un valle de paso. Eran también menos accesibles a la infiltración desde que el fuego, las aguas y la lava las privaron de todas sus riquezas.

En Egipto nos encontramos con el rostro devatado de Hor-em-Akhet, la Harmakhs de los griegos, la She-shep-ankh. La estatua viviente.

Hor-em-Akhet significa "Horus en el Horizonte". Nadie dio a esta expresión el sentido hierático que tiene.




El "Horizonte" era el oeste lejano del que habían huido para siempre y que, un día, sucumbió.

Pero Horus, hijo de Osiris, surgió de ese Primer País. Bajo su nombre se talló en la propia colina el emblema de las calamidades que se abatieron sobre la patria originaria occidental.

Fue a él a quien el secreto Pasado designó para reinar sobre la nación que había que reconstruir, que salvar, que preservar de las nefastas influencias de los adeptos de Set.

Y a éstos se los representó mediante el hipopótamo, el animal impuro por definición, y antes también por el rinoceronte.

Esos khemeos (primeros colonizadores del Valle del Nilo) que huyeron de su isla de origen, habían vivido suficientemente bajo la ocupación semítica para saber en qué consistía y comprobar el vicio mortal que introdujeron en la "ciudad divina" (la ciudad de Poseidón) sus insaciables conquistadores. (La mítica historia de la Atlántida recogida por Platón)

Nuestros modernos arqueólogos no se han preocupado en buscar la intención de tantas representaciones de esfinges en la estatuaria y en el grabado nilóticos. Se limitaron a sugerir que se tomara en su sentido propio el epíteto de "león", conferido por actos de valor.

La esfinge, con su cabeza humana y su cuerpo de león, sería la imagen del faraón en la exaltación de su bravura como conductor, o quizá solo como instigador de guerras.

Se ha llegado a ver en ella el retrato de Khefrén, encargado por él mismo. Sin embargo, nada nos permite adjudicar una fecha a la esfinge ni individualizar a su autor, ni menos aún atribuirla a la Dinastía IV, siendo que la necrópolis que la rodea encierra vastas "mastabas" (tumbas) de la primera dinastía.

Nos preguntamos cómo podría un rey, y hasta un simple particular, aparecer "glorificado" cuando se le amputa la mitad de su cuerpo y se lo pone en la imposibilidad de desplazarse o de utilizar sus manos.

Si observamos, por otra parte, numerosos grabados egipcios que magnifican la fuerza masculina, comprenderíamos la anomalía de semejante simbolismo: el "León" sin dientes ni melena, acurrucado como si lo sujetasen con una cuerda. El "Hombre" trunco, privado de las prerrogativas de la posición vertical. Y -¡suprema mutilación!- de sus manos.

En ninguna parte las manos juegan un papel tan preponderante como en Egipto. Ni un solo de los representantes del arte egipcio habría consentido en usar tales medios de expresión para honrar a alguno de los suyos.

Nadie pudo jamás pensar en degradar así la efigie de su "Divino Jefe". Los textos eran más explícitos que los jeroglíficos para representar su valor y todas las virtudes que se le agradecían.

Finalmente, un león de pie junto al soberano habría asociado mejor el valor del "rey de los animales" con el faraón.

Por otra parte,  aun sosteniendo esta idea de una figura real, diferentes autores recuerdan que la esfinge era una personalidad del culto solar, honrada en tiempos de la Dinastía IV.

Ello no implica en absoluto que la realización de esta obra date de esa época.


M. Weissen-Szumlanska: LA ATLÁNTIDA Y LOS ANTIGUOS EGIPCIOS

Comentarios

Entradas populares de este blog

POZOS Y FUENTES SAGRADOS

LOS ARNULFOS Y LA CAÍDA DE LOS MEROVINGIOS

LOS ORÍGENES DE LA IGLESIA MEDIEVAL EN EUROPA OCCIDENTAL